El dato que revela el nuevo poder de Vaca Muerta: cómo cambió el tablero en cuatro años
La capacidad de bombeo supera la demanda y los precios empiezan a moverse. ¿Qué implica esto para las operadoras y qué papel juega YPF en el nuevo tablero?
En apenas cuatro años, la dinámica de Vaca Muerta dio un giro de 180 grados. Lo que antes era una carrera por conseguir equipos de fractura ahora muestra un panorama con capacidad ociosa y precios bajo presión. El último registro de actividad dejó una señal contundente sobre el futuro de la formación neuquina.
En 2022, conseguir un set de fractura era una odisea. Las operadoras competían por cada equipo disponible, y la formación contaba con apenas ocho sets activos. Ampliar las etapas implicaba traer maquinaria del exterior y sortear una logística compleja.
Hoy, la realidad es otra. La cantidad de equipos creció y las empresas de servicios mejoraron su rendimiento. El resultado: una capacidad de bombeo que supera la demanda actual, algo que ya está impactando en los contratos y en el poder de negociación entre las partes.
¿Qué dicen los números de julio?
Durante julio se completaron 2.010 etapas de fractura. Si bien es el registro mensual más bajo del año, se trata del mejor julio de la serie histórica. Esto indica que la actividad se mantiene en un nivel alto, pero con menor utilización de la capacidad instalada.
Luciano Fucello, country manager de NCS Multistage, fue uno de los primeros en marcar este cambio. Según señaló, alrededor del 30% de la capacidad de bombeo estaría sin uso, un dato que enciende alarmas en el sector.
¿Por qué ahora hay más margen?
La clave está en la productividad. El bombeo continuo, la automatización y la reducción de los tiempos muertos permitieron que cada equipo complete más etapas en el mismo período. Esto significa que el crecimiento de la actividad ya no requiere sumar tantos equipos nuevos como antes.
Para las operadoras, la ecuación es favorable. Con más oferta y una demanda que no crece al mismo ritmo, los precios de los servicios tienden a bajar y las compañías ganan poder para negociar condiciones más ventajosas.
YPF, el gigante que marca el ritmo
En este nuevo escenario, YPF se destaca como uno de los actores principales. La compañía utilizó su escala para asegurarse capacidad de servicios a largo plazo y, de paso, establecer nuevas referencias de costos en el mercado.
En abril, la petrolera estatal adjudicó a Halliburton un contrato por cinco años para trabajos de completación no convencional. El acuerdo incluye cuatro sets de fractura dedicados y la incorporación de la tecnología eléctrica Zeus, que se usó por primera vez en una operación internacional.
Su dominio también se refleja en las cifras. En julio, YPF realizó 1.067 etapas de fractura, el 53% del total. Le siguieron Vista Energy (358), Pluspetrol (215), PAE (111), Tecpetrol (105), Pampa Energía (93) y GeoPark (61).