El dato que reveló el IPV: hay 61.700 tucumanos anotados para una casa, pero el Censo dice 33.000
¿Por qué hay 61.700 anotados para una casa si el Censo dice que el déficit es de 33.000? El IPV dio la respuesta y dejó al descubierto un problema que crece año tras año.
El déficit habitacional de Tucumán no da tregua. Según las estimaciones del Gobierno provincial, alcanza las 60.000 soluciones habitacionales, una cifra que abarca desde la construcción de viviendas nuevas hasta ampliaciones y refacciones. El dato lo confirmaron el ministro de Obras, Infraestructura y Transporte, Marcelo Nazur, y el interventor del IPV, Hugo Cabral, durante un repaso de las obras en marcha.
Nazur detalló el cronograma de entregas inmediatas: "Tenemos siete viviendas en El Polear, cinco en Villa Quinteros, cinco en El Mojón y cinco en El Naranjo y El Sunchal", precisó. Esas 22 unidades, construidas bajo el plan Promat —donde el instituto aporta los materiales y los delegados comunales la mano de obra—, se entregarán en octubre. A ese listado se suman 28 viviendas en Burruyacú y 48 que restan finalizar en Río Seco, dentro de un emprendimiento de 135 unidades.
Lo que viene: obras hasta 2027
El ministro también anticipó proyectos para el primer trimestre de 2027: 60 viviendas en el barrio Policial de la Capital, 77 en Los Bulacios y 35 en La Cocha, todos con fondos provinciales. Además, el Procrear de Manantial Sur "avanza muy bien" y podría tener listas unas 300 unidades en el segundo trimestre de 2027. La Provincia se hizo cargo de esa obra, que había comenzado con financiamiento nacional, y contempla 1.600 lotes con servicios y 1.400 viviendas.
La brecha que desvela al IPV
Cabral puso el foco en una diferencia que llama la atención: el IPV tiene 61.700 inscriptos en toda la provincia, mientras que el último censo estima un déficit de solo 33.000. "¿Por qué hay esa diferencia? Porque para el censo, si estás alquilando, no estás en situación de déficit habitacional, pero en realidad la mayoría de los que alquilan no lo hacen como opción, lo hacen porque no les queda otra", argumentó. Para el interventor, el problema es mayúsculo: "El déficit habitacional de Tucumán es enorme. Se puede revertir, pero hacen falta programas y políticas adecuadas para cada situación, porque no todo el déficit es igual".
El funcionario también diferenció el déficit cuantitativo del cualitativo. Este último involucra a más de 170.000 viviendas que necesitan ampliaciones, refacciones o mejoras, porque las familias ya tienen un lote o una construcción. "No todo es vivienda nueva, algunas son ampliaciones y otras mejoras del servicio. Hoy estamos trabajando más con vivienda evolutiva", explicó.
Cuotas, morosidad y adjudicaciones
En cuanto al pago de las viviendas ya entregadas, Cabral aseguró que la morosidad bajó y que el IPV analiza caso por caso a quienes no pueden afrontar las cuotas. Para las nuevas adjudicaciones se implementó un sistema basado en la Unidad de Vivienda de Tucumán (UVT), que se actualiza según los costos de construcción. "Hicimos este cambio enorme porque prácticamente se estaba dilapidando el capital invertido con cuotas irrisorias. Algunos de los que menos ganan pagarán 50 UVT, los que más ganan pagarán 300 UVT; algunos pagarán la vivienda en 12 años y otros en 40, pero todos van a pagar una buena parte del capital invertido", sostuvo.
El proceso para acceder a una casa, en los programas que no son de emergencia, arranca con la inscripción y actualización de datos, sigue con la publicación de un padrón provisorio y culmina con un sorteo público ante escribano. Los beneficiados deben presentar la documentación que respalde la declaración jurada y pasar una inspección a cargo de una licenciada en Trabajo Social. Recién después son adjudicatarios.