El debate por el bebé de Rancul: qué dice la ley sobre adopción y contención
La ex Defensora de Niñas, Niños y Adolescentes Marisa Graham explica qué dice la ley sobre la adopción y la contención en el caso del bebé de Rancul. Su postura sobre el cuidado de los más chicos y el riesgo de que las familias de contención se 'salten' el proceso adoptivo, en esta nota.
El caso del bebé de Rancul sigue generando repercusiones en La Pampa, no solo por la historia familiar sino también por el marco legal que rodea la adopción y la contención. Mientras la familia de contención reclama quedarse con el niño, la ley establece un procedimiento claro que debe cumplirse para la adopción definitiva.
La abogada y ex Defensora de Niñas, Niños y Adolescentes, Marisa Graham, explicó en una entrevista reciente con Radio Noticias que las familias de contención o acogimiento "son familias que están preparadas para saber si se les entrega un niño, o sobre todo un bebé, ya saben tienen que cuidarlo para otros". Este cuidado se mantiene hasta que ocurra una de dos situaciones: que el bebé regrese con su familia biológica, si esta puede hacerse cargo con ayuda del Estado, o que sea dado en adopción.
Graham destacó que existen muchas familias en La Pampa y en todo el país que esperan adoptar y que han sido preparadas para ello. "Hay que pensar que así como está la familia de contención, que está preparada para contener y abrigar a un niño hasta que se resuelva su situación, hay un montón de familias en La Pampa y en el resto del país que están esperando y que han sido preparadas para adoptar un niño, y han expresado su deseo de hacerlo", afirmó.
La transitoriedad de la contención
La ex defensora remarcó que la entrega administrativa de los niños a las familias de acogimiento es transitoria. Si todas las familias de contención pidieran finalmente la adopción, los postulantes que se preparan hace años para adoptar se verían frustrados. "A veces parece que las familias de contención van 'por la colectora', y entonces los postulantes con fines de adopción se quedan esperando", señaló.
Graham, quien contribuyó a redactar la legislación provincial vigente, indicó que esta busca evitar esas situaciones. Algunas provincias tienen hogares o instituciones de abrigo, otras familias de contención, o ambos, pero todos son transitorios. Además, diferenció el caso de un chico de 12 o 13 años que puede expresar su deseo de quedarse con la familia de contención, del caso de un bebé.
"Esa familia (de contención) tiene que saber que, más allá que le paguen por cuidar a ese niño, están cuidando para otro, para que en algún momento la Justicia decida cuál es el destino de ese niño o niña más allá de la posición jurídica", agregó.
El cuidado de los bebés
Graham reiteró que las familias de acogimiento cumplen una función y son formadas para esa tarea, mientras que las familias que buscan adoptar permanentemente "tienen otro trabajo: tienen talleres, visitas con psicólogos y demás, para ver si hay realmente una voluntad adoptiva".
En su experiencia, "no es bueno que el acogimiento se dé en el caso de los bebés, porque hay cierta tendencia que tenemos los seres humanos a sentir que si es un bebé tenemos más derecho sobre su vida y sobre su cuerpo, cuando en realidad es un niño que está a cuidado del Estado". Esto puede poner en desventaja a los adoptantes inscriptos, ya que "se fomenta que la familia se anote como familia de cuidado o de contención y birlan, de alguna manera, todo el proceso adoptivo".
¿Es conveniente el sistema de acogimiento?
Consultada sobre si es conveniente seguir con este sistema, Graham respondió que tiene una posición tomada desde hace años y controvertida. "Creo que en nuestras provincias, y en Ciudad de Buenos Aires, tienen que existir los mejores lugares para que personas especializadas cuiden a estos niños en esta situación y que luego sean adoptados por personas que son preparadas por el mismo Estado", afirmó.
"Mi experiencia indica que no es lo mejor que los bebés estén con una familia de acogimiento; lo mejor es que se decida rápidamente su situación, como fue este caso, que fueron seis meses", sostuvo. Y añadió que las familias de acogimiento son siempre controversiales, por lo que hay que seleccionarlas muy bien y que sepan que el cuidado es transitorio y remunerado para hacerlo de la mejor manera.
Sobre el caso de Rancul, Graham remarcó que "hablar del interés superior en un bebé de seis meses es muy difícil de decidir" y advirtió que "si fomentamos que las familias de acogimiento puedan decidir unilateralmente quedarse con esos niños sin haber trabajado en un estado adoptivo, a veces esas adopciones fracasan".
También llamó la atención sobre los abandonos, que "son más frecuentes de lo que uno piensa y de lo que se sabe. Hay un periodo de guarda que establece la ley, que son seis meses como máximo, es para ver si la familia adopta al niño y también si el niño o niña adopta a la familia, porque es difícil generar ese vínculo".