El Decano encontró el alivio en el Fierro: un gol y 90 minutos de tensión para cortar la mala racha
Un cabezazo temprano puso la ventaja, pero lo que sucedió después en el Monumental José Fierro mantuvo a todos al borde de la butaca. Descubrí cómo Atlético Tucumán logró aguantar la presión y cortar una racha negativa que lo tenía preocupado.
Atlético Tucumán consiguió su primera victoria bajo el mando de Julio Falcioni en un partido que se definió por detalles. Clever Ferreira anotó el gol de la victoria temprano, pero lo que siguió fue una larga y angustiante resistencia ante el asedio de Gimnasia. El triunfo por 1-0 cortó una racha negativa de cinco partidos sin ganar y le dio oxígeno al equipo en un momento crucial.
Desde el inicio, el Decano mostró una actitud distinta a la de presentaciones anteriores. Con una postura decidida y agresiva, buscó el gol rápidamente. A los 12 minutos, la insistencia dio sus frutos: un centro preciso desde la izquierda encontró la cabeza de Clever Ferreira, quien anticipó a la defensa y clavó el balón en el ángulo. El Monumental José Fierro estalló de alegría.
Ese primer tiempo fue el mejor tramo del equipo local. Ordenado en defensa y con asociaciones peligrosas en ataque, generó al menos tres oportunidades claras para ampliar la ventaja. Sin embargo, la falta de puntería en la definición mantuvo el marcador ajustado, sembrando una duda que crecería en el complemento.
¿Cómo vivió Atlético los minutos finales?
La segunda parte fue un partido completamente diferente. Gimnasia de La Plata, necesitado del resultado, adelantó sus líneas y comenzó a presionar con intensidad. Atlético, por decisión táctica de Falcioni, optó por replegarse y defender la mínima ventaja con un bloque bajo y todos los hombres detrás de la pelota.
En esta etapa, la figura clave fue el arquero Luis Ingolotti. El guardameta respondió con seguridad en cada intervención requerida, frustrando los intentos del Lobo, que acumuló remates desde fuera del área, centros peligrosos y jugadas de segunda pelota, pero sin la precisión final para igualar el marcador.
Los últimos minutos, especialmente los seis de descuento añadidos por el árbitro, fueron de tensión pura en el Fierro. Con Gimnasia lanzando todo al ataque y Atlético resistiendo a base de sacrificio, el pitazo final se vivió con un inmenso alivio por parte de los jugadores y la hinchada local.
Más allá de los tres puntos, este triunfo representa un respiro psicológico enorme. Es la primera victoria del ciclo de Julio Falcioni, luego de un empate y una derrota, y marca un punto de inflexión tras una racha complicada. El equipo demostró que puede ganar aplicando los conceptos del nuevo entrenador: orden táctico, eficacia en una jugada a balón parado y una resistencia a toda prueba.