El deporte que se juega con 14 caballos por partido y tiene a la Patagonia como nueva cancha
Un clon de la yegua de Adolfo Cambiaso se vendió por 800.000 dólares. Pero ese no es el dato que más sorprende a quienes quieren arrancar en el polo: la lista de mitos y verdades que descoloca hasta a los que siguen el deporte.
El polo no es solo un deporte de estancias y tradiciones familiares. En el norte de la Patagonia gana terreno y atrae a nuevos públicos que se acercan a una disciplina con más de dos mil años de historia.
Detrás de cada partido hay datos que sorprenden: desde medallas olímpicas argentinas hasta caballos que valen más que una casa. Estas son las diez curiosidades que despejan los mitos más comunes.
¿Fue un deporte olímpico?
Sí. El polo formó parte del programa olímpico en cinco ediciones: París 1900, Londres 1908, Amberes 1920, París 1924 y Berlín 1936. Argentina brilló con dos medallas de oro, en 1924 y 1936. En esta última, el seleccionado nacional goleó a Gran Bretaña 11 a 0 en la final.
¿Es un deporte moderno?
No. Sus antecedentes se remontan a más de 2.000 años atrás, con prácticas ecuestres de Asia Central y Persia. Con el tiempo se expandió por distintas regiones hasta convertirse en uno de los deportes de equipo más antiguos del mundo.
¿Un caballo puede costar más que una casa?
Sí. En 2010, un clon de Cuartetera, la famosa yegua de Adolfo Cambiaso, se vendió por 800.000 dólares. La genética, el entrenamiento y las condiciones deportivas explican esos valores excepcionales, que no reflejan el costo habitual para iniciarse en la actividad.
¿Los mejores caballos son machos?
No. Las yeguas son protagonistas del alto nivel. Su agilidad, velocidad, capacidad de reacción y temperamento las vuelven compañeras ideales. Lo clave es la preparación y el entendimiento con el jinete. Además, permiten generar descendencia.
¿Un jugador usa un solo caballo por partido?
No. El esfuerzo físico es enorme para jinetes y animales, por eso hay cambios de monta. En competencias de alto hándicap, un jugador puede llegar a utilizar hasta catorce caballos en un mismo partido. La rotación administra el desgaste y sostiene la intensidad del juego.
¿Los zurdos tienen prohibido jugar?
Pueden jugar, pero todos deben usar el taco con la mano derecha. La regla apunta a la seguridad: unificar la forma de golpear la bocha y disputar las jugadas reduce el riesgo de accidentes entre caballos y jinetes.
¿Entran más de cinco canchas de fútbol en una de polo?
Sí. Una cancha reglamentaria al aire libre mide unos 275 metros de largo por 146 de ancho, es decir, alrededor de 40.000 metros cuadrados. Esa superficie supera la de cinco canchas de fútbol de 105 por 68 metros y permite las corridas a alta velocidad que caracterizan al deporte.
¿El público puede entrar a la cancha durante los descansos?
Sí. Es una de las tradiciones más curiosas: en determinados intervalos, los espectadores ingresan al campo para pisar los pozos y acomodar el césped levantado por los cascos. La costumbre ayuda a conservar el terreno y hasta aparece en una escena de la película Mujer bonita, con Julia Roberts y Richard Gere.
¿Argentina tiene a los mejores polistas del mundo?
Sí. El país es una de las grandes potencias y formó a numerosas figuras que alcanzaron los diez goles de hándicap, la máxima valoración individual de la disciplina.
¿Hay que nacer en una familia de polistas para jugar?
No. Aunque muchas familias transmiten la pasión de generación en generación, no hacen falta antecedentes. Las escuelas de equitación y los espacios de iniciación permiten arrancar desde distintos niveles. Aprender a montar, conocer el comportamiento de los caballos y desarrollar las primeras habilidades son los pasos iniciales.
El polo exige dedicación y entrenamiento, pero ofrece una experiencia distinta: combina deporte, naturaleza y trabajo en equipo.
El polo en números
4 jugadores integran cada equipo en el polo tradicional al aire libre.
10 goles de hándicap es la máxima valoración que puede alcanzar un jugador.
2 medallas de oro ganó Argentina en los Juegos Olímpicos de 1924 y 1936.
40.000 metros cuadrados es la superficie aproximada de una cancha reglamentaria al aire libre.
El polo combina velocidad, destreza, estrategia y una conexión única entre el jugador y su caballo. Aunque suele asociarse con grandes estancias y tradiciones familiares, también busca acercarse a nuevos públicos y tiene presencia en el norte de la Patagonia.