El desafío de la familia Leiza: una nueva hectárea de almendras en el Valle Inferior
¿Qué se esconde detrás de la nueva apuesta de la familia Leiza? Una hectárea más de almendras que promete duplicar su producción y desafiar las heladas.
La chacra de la familia Leiza, en plena colonia agrícola del Valle Inferior del río Negro, arrancó contra viento y barro para implantar una nueva variedad de almendras. La apuesta busca duplicar la superficie cultivada y posicionar a la zona como productora de este fruto seco.
En los últimos días, y tras una reparación de la hoyadora, se concretaron los pozos de 26 filas donde se depositaron 650 plantas. Con esta operación, el proyecto iniciado la temporada pasada sumará una hectárea más, y para el año próximo se espera alcanzar las tres hectáreas totales.
¿Qué variedad eligieron?
La variedad elegida es la almendra marinada, de origen español, que se destaca por su floración tardía, ideal para evitar heladas. Además, ofrece un rendimiento al descascarillado de entre el 26% y el 32%, y no requiere polinización cruzada, ya que posee un excelente grado de autogamia.
Según Andrés Leiza, uno de los referentes del emprendimiento, esta variedad también es muy recomendable para cruzarla con la Tarraco, ya que tienen fechas de floración similares y ambas presentan un vigor moderado. "Estaremos a la espera de la producción", adelantó Leiza.
El desafío de conseguir las plantas
Leiza comentó que, debido a la alta demanda de varas por la producción de olivos, los almendros "son las figuritas difíciles" de conseguir. Aunque lo ideal sería obtener el surtido de makako, otra variedad española que se caracteriza por su floración extra-tardía, alta autofertilidad y gran productividad, siendo muy resistente a las heladas y adaptada a zonas frías o continentales.
El manejo económico de la variedad implantada se asemeja al del durazno, una especialidad de la casa. Por eso, este año instalaron un sistema de riego "anti-helada" en los cuadros de productos de carozo, buscando optimizar recursos para lograr mejor calidad y productividad.
Una empresa familiar con historia
El emprendimiento pertenece a la familia Leiza-Liberatore, establecida desde la década del '70 en la zona productiva de Viedma. Se dedican a la producción de duraznos, pelones y nueces, y también elaboran productos envasados artesanalmente como pickles, pepinos agridulces, pimientos morrones agridulces, ajíes en vinagre y duraznos en almíbar.
Otro rubro es el deshidratado de frutas de manera natural, como ciruelas e higos. En los últimos tiempos, la oferta se completa con el turismo rural, que permite a los visitantes conocer los distintos procesos productivos que se llevan a cabo en las chacras del Instituto de Desarrollo del Valle Inferior (Idevi).