El desafío secreto de una bodega neuquina: buscan crear un Pinot Noir sin alcohol
Una bodega neuquina se anima a un experimento que podría cambiar la industria vitivinícola: crear un Pinot Noir sin alcohol. ¿Lo lograrán? Los detalles de esta arriesgada apuesta.
¿Un vino patagónico sin alcohol? La idea suena a herejía para los puristas, pero en el corazón de Neuquén ya se están dando los primeros pasos. La Bodega Familia Schroeder trabaja en un proyecto experimental para desarrollar Pinot Noir de bajo contenido alcohólico, una apuesta que podría redefinir los límites de la vitivinicultura regional.
El proyecto, que todavía está lejos de llegar a las góndolas, busca conservar la frescura y el equilibrio que caracterizan a los vinos de la Patagonia. La iniciativa forma parte de las conversaciones y pruebas que atraviesan a la industria vitivinícola a nivel mundial, donde la demanda de opciones más saludables y versátiles crece constantemente.
¿Quién está al frente de esta búsqueda?
El enólogo Mariano Diletti lidera el desafío. Diletti llegó a la bodega en 2013, tras formarse y trabajar en distintos puntos de la Patagonia y Mendoza. Su trayectoria en la región le ha dado un profundo conocimiento de las particularidades del terroir neuquino, un factor clave para el éxito del proyecto.
La experimentación se centra en la variedad Pinot Noir, conocida por su elegancia y sutileza. El objetivo es mantener esas características, pero reduciendo drásticamente el contenido alcohólico. Un desafío técnico considerable, ya que el alcohol es un componente esencial en la estructura y el sabor del vino.
¿Qué se espera lograr?
Según fuentes de la bodega, la propuesta busca ofrecer una alternativa para quienes desean disfrutar del sabor del vino sin los efectos del alcohol. Aunque el proceso es complejo, los primeros resultados son alentadores. Sin embargo, aún no hay fecha estimada para su lanzamiento al mercado.
La iniciativa de Familia Schroeder se suma a una tendencia global que explora vinos de baja graduación alcohólica o incluso desalcoholizados. En países como España y Alemania, estos productos ya tienen un nicho consolidado. En Argentina, la movida recién comienza, y Neuquén se posiciona como un laboratorio natural para estas innovaciones.
Mientras tanto, los amantes del vino deberán esperar. Pero la noticia ya genera expectativas en el sector: ¿será este el futuro del vino patagónico? El tiempo lo dirá, pero lo que es seguro es que la bodega neuquina no le teme a los desafíos.