El desarraigo como bandera: Leticia Aranda presenta su nuevo álbum y desafía las raíces del folklore
Leticia Aranda lanza “Desarraigo”, un álbum que fusiona lo ancestral con lo contemporáneo. ¿Qué secretos guarda este viaje sonoro por la memoria y la identidad del Valle?
La música catamarqueña Leticia Aranda está lista para presentar “Desarraigo”, un álbum conceptual que promete sacudir el folklore. Con seis canciones, la artista explora la memoria, el paisaje y la identidad del Valle, pero también las transformaciones que vive una mujer cuando lleva sus raíces a nuevos territorios. La cita es el 14 de agosto a las 21.30, en una sesión de escucha en vivo desde Recoveco Records, en Buenos Aires, que se transmitirá a todo el país por el canal de YouTube de la artista.
El proyecto no busca convertir el folklore en algo distinto, sino descubrir todo lo que todavía tiene para decir desde su propia raíz. Las coplas, las vidalas y el canto con caja se fusionan con guitarras eléctricas, delays, loops y atmósferas envolventes. Lo ancestral y lo contemporáneo se encuentran sin perder el pulso original.
Un disco con alma rebelde
“Desarraigo es un disco con alma rebelde y azares de ternura; una catarsis profunda que abraza las raíces y las vuelve memoria”, define la propia Aranda. El álbum fue construido junto al músico y productor riojano Joel Costas, quien creó un paisaje sonoro inspirado en los cerros y las músicas de Catamarca. “Las cajas, las coplas y las voces pedían convivir con la distorsión, con las capas de guitarras y con un tratamiento casi cinematográfico del sonido. No para romper la tradición, sino para escuchar todo lo que todavía tiene para decir”, explicó Costas.
Historias de mujeres y memoria
El disco recorre contrastes profundos: la tierra y el cosmos, el carnaval y la muerte, lo ritual y lo tecnológico. Uno de los temas, “La Verde Marrón”, toma los colores de Catamarca como metáfora de los opuestos que conviven en un mismo territorio. La obra también recupera figuras clave de la identidad regional, como Eulalia Ares, protagonista de la revolución de las mujeres en el norte argentino en 1862, a quien Aranda dedica un track. Además, incluye un homenaje al compositor riojano Camilo Mata en “Plegaria en vidalas (Tata mío)”, una pieza atravesada por voces riojanas y memoria.
De Colpes a Buenos Aires
Nacida en Colpes, Pomán, Leticia Aranda comenzó a cantar a los nueve años junto a sus hermanas Gabriela y Viviana, acompañada por su padre, Rolando Aranda. Esa historia familiar sigue siendo central en su identidad artística. Tras “La Colpeña” (2022), producido por Juan Arabel, la cantora inició una etapa más personal con “Desarraigo”, donde profundiza su faceta como compositora. El álbum narra el recorrido de una mujer que creció entre los cerros catamarqueños, incorporó experiencias musicales en La Rioja y luego llegó a Buenos Aires para proyectar la vidala más allá de su provincia. Para Aranda, el desarraigo no es una ruptura con el origen, sino una forma de llevarlo consigo y permitir que florezca en otros lugares.
Una trayectoria que trasciende fronteras
Aranda ha pisado escenarios como el Festival Nacional de Folklore de Cosquín, la Fiesta Nacional e Internacional del Poncho, la Fiesta Nacional de la Chaya, la Semana Federal de la Vendimia, Tecnópolis, el Centro Cultural Kirchner, el Auditorio Juan Victoria y el Festival Nacional del Malambo, entre otros. Con “Desarraigo”, la artista catamarqueña vuelve a poner en primer plano la vidala y el canto con caja, pero desde una mirada personal, contemporánea y profundamente ligada a su territorio. La rebelión en el valle tiene nombre de mujer. Y esta vez, llega en forma de música.
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