El desarrollo argentino que promete regenerar corazones dañados: ¿cuándo llegará a los pacientes?
¿Sabías que un hidrogel creado en Argentina podría regenerar el músculo cardíaco? Te contamos los detalles de un avance que promete revolucionar la medicina.
La ciencia argentina está al borde de un hito que podría cambiar la cardiología para siempre: un hidrogel bioactivo inyectable, creado a partir de componentes de la placenta, busca regenerar el músculo cardíaco dañado tras un infarto. Mariano Berra, uno de sus creadores, reveló los detalles y los plazos estimados para su uso en humanos.
¿Qué es el hidrogel y cómo actúa?
El desarrollo, liderado por AMNOVA, utiliza una parte de la placenta rica en componentes regenerativos. Según Berra, farmacéutico y director de Tecnología de la empresa, el hidrogel se inyecta en el tejido afectado y activa cuatro mecanismos clave: proliferación de cardiomiocitos, acción angiogénica, efecto antiinflamatorio y efecto antifibrótico.
“El hidrogel está producido a partir de una parte de la placenta que tiene muchos componentes regenerativos y hemos comprobado la capacidad de regenerar el daño que se genera después de un infarto en el músculo cardíaco”, explicó el especialista en diálogo con Canal 13 San Juan.
Resultados prometedores en pruebas con animales
El proyecto comenzó con pruebas in vitro y luego avanzó a modelos animales, en colaboración con la Fundación Favaloro. Allí, en un modelo experimental con ovejas, los resultados sorprendieron al equipo: “Vimos que el tamaño del infarto se detenía y se reducía, generando la regeneración del corazón”, relató Berra.
Estos ensayos, que llevan alrededor de una década de trabajo, marcaron un antes y un después en la investigación. Sin embargo, aún quedan pasos por completar antes de llegar a los pacientes.
¿Cuándo estará disponible para los pacientes?
Berra adelantó que el proyecto ya cumplió con todas las etapas preclínicas y proyectan que en cuatro años el producto tenga un alcance masivo. El cronograma incluye un año y medio para finalizar estudios en animales y luego comenzar las fases clínicas, donde ya participarán seres humanos.
“Todavía tenemos que demostrar algunas cosas en animales para que en un año y medio podamos empezar con las fases clínicas, donde ahí sí ya va a haber pacientes”, señaló.
Un producto único en el mundo
Actualmente, no existe ninguna terapia que pueda regenerar el músculo cardíaco después de un ataque. Las opciones disponibles, como terapias farmacológicas paliativas, angioplastia, bypass o trasplante, no logran ese objetivo. Por eso, si el hidrogel supera las etapas regulatorias, se convertiría en un producto inédito a nivel global.
“Si logramos avanzar las etapas regulatorias, tendríamos un producto que es único en el mundo”, afirmó Berra. Y agregó: “Hay un interés global en lo que estamos desarrollando”.
Propiedad intelectual y expansión internacional
El equipo trabaja desde Argentina y ya analiza proteger la tecnología con patentes tanto en el país como en Estados Unidos. La idea es que este desarrollo local tenga impacto mundial: “Es un desarrollo argentino que va a tener impacto global. Uno más”, destacó Berra.
El objetivo final: evitar trasplantes y salvar vidas
Más allá de la regeneración del tejido, el propósito es evitar que los pacientes evolucionen hacia una insuficiencia cardíaca grave. Berra recordó que hay 65 millones de personas con esta condición en el mundo y que el 50% de los diagnosticados muere a los cinco años.
“Por un lado buscamos evitar el trasplante. Hay 65 millones de personas que sufren insuficiencia cardíaca y de las que son diagnosticadas, a los cinco años el 50% se muere”, señaló. Una terapia regenerativa podría reducir muertes, reinternaciones y costos asociados.
¿Qué sigue para el proyecto?
Por ahora, el foco está en el infarto agudo de miocardio, pero el potencial del hidrogel podría ir más allá. “Esto tiene la capacidad de regenerar otros tejidos y órganos, sería algo revolucionario”, sostuvo Berra, aunque aclaró que eso será una segunda etapa del proyecto.
El desafío inmediato es completar los estudios pendientes, atravesar las instancias regulatorias y llegar a las primeras pruebas en humanos. “Confiamos en que esto va a paso firme, estamos haciendo todo para que sea regulado en Argentina y USA”, concluyó.
Mientras tanto, un equipo argentino avanza sobre una frontera que la medicina aún no pudo cruzar: que un corazón dañado por un infarto pueda volver a latir con fuerza.