El desempleo no para de crecer en Rosario, pero el Indec reveló un dato que nadie esperaba
El Gran Rosario lidera el ranking de desempleo y la indigencia casi se duplicó en seis meses. Pero hay un dato que el Indec reveló y que deja a la región mejor parada que a casi todo el país.
La pobreza alcanzó al 23,1% de la población del Gran Rosario en el primer semestre del año, según el informe difundido por el Indec. La cifra representa una suba de 0,8 punto respecto de fines de 2025, pero se mantiene 9,2 puntos por debajo del índice nacional, que llegó al 32,3%.
El dato que más llamó la atención de los analistas es el de la indigencia, que pegó un salto considerable: pasó del 3,9% al 6,2% en solo seis meses. El porcentaje se acerca al 7,5% que el Instituto Nacional de Estadística y Censos midió para el conjunto de 31 aglomerados del país.
La tasa de pobreza del Gran Rosario resulta llamativamente baja para un aglomerado que lidera el ranking nacional de desempleo. También se despega con claridad del Gran Santa Fe (38,6%) y del conglomerado que Villa Constitución comparte con la bonaerense San Nicolás (35,5%).
Los números detrás de las cifras
En términos absolutos, al finalizar la primera mitad del año se registraron 90 mil hogares con 315 mil personas pobres en la región. De ese total, 26 mil núcleos familiares, con 84 mil individuos, son indigentes.
En solo seis meses se contabilizaron 11.402 nuevos pobres y 30.662 nuevos indigentes. Esto indica que casi 20 mil personas que estaban en situación de pobreza pasaron a la indigencia.
Las canastas que se toman como referencia también se movieron. La línea de pobreza divide a quienes pueden o no acceder con sus ingresos a una canasta básica de bienes y servicios (CBT), mientras que la de indigencia traza esa división en relación a un conjunto de alimentos básicos (CBA). En junio del año pasado, la primera era de $1.531.473 para un hogar de cuatro personas y la segunda de $689.853 para el mismo caso.
Según el informe del Indec, las canastas regionales promedio aumentaron 21,4% (CBA) y 19,6% (CBT) en seis meses, mientras que el ingreso per cápita familiar subió 11,5% en el mismo período. Esa pérdida real de ingresos explica el deterioro social.
El panorama nacional y la comparación con Santa Fe
A nivel nacional, la reducción real del ingreso empujó una suba de cuatro puntos en la pobreza y de 0,8 en la indigencia. Esto implica 9,7 millones de pobres en los 31 centros urbanos relevados que, extrapolado a toda la población afectada, llega a cerca de 15,5 millones de personas, 2,05 millones más que a fines del año pasado. Los indigentes son 2,2 millones en la medición y 3,6 millones en el total.
El deterioro social se registra tanto en la comparación semestral como en la anual a nivel país. No es el caso del Gran Rosario, que muestra una caída de cinco puntos en la tasa de pobreza en relación al primer semestre de 2025 y un empate en la de indigencia.
Las cifras del organismo de estadística para este aglomerado llaman la atención porque en la misma Encuesta Permanente de Hogares (EPH) se reportó un salto de cuatro puntos en el índice de desempleo, hasta llevarlo a los dos dígitos y al primer lugar del ranking nacional.
Con todo, el Gran Rosario es uno de los aglomerados con menor índice de pobreza del país, detrás de ciudad de Buenos Aires (11,1%), Neuquén (19,6%) y Mar del Plata (20,4%).
Más crudas son las cifras para el Gran Santa Fe, que quedó quinto en la tabla de mayor tasa de pobreza (38,6%), detrás de Concordia (56,2%), Resistencia (48,6%), Posadas (42,2%) y Corrientes (41%). El centro urbano que integran Villa Constitución y San Nicolás subió al podio de la indigencia, con el 10,3%, detrás de la capital chaqueña (17,3%) y la segunda ciudad entrerriana (12,7%).
Los dos grandes conglomerados santafesinos reúnen a 530 mil pobres, de los cuales 138 mil son indigentes. Si se suma el cordón del acero, las cifras se elevan a 602 mil y 157 mil, respectivamente.
Una medición bajo la lupa
La medición de la pobreza es unidimensional: solo se tiene en cuenta un factor, que son los ingresos. Hay un piso mínimo para determinar si alguien es pobre o no, que es la Canasta Básica Total (CBT), una canasta de bienes y servicios con fuerte preponderancia de los alimentos.
En el relevamiento que el Indec hace a través de la EPH se comenzó a incluir desde finales de 2024 ingresos como la AUH o la Tarjeta Alimentar, que no provienen del trabajo. Esas herramientas impactan en gran parte en la tasa de indigencia. Si bien es correcto tenerlas en cuenta, hasta diciembre de 2023 no se hacía, lo que indica que si se hubieran relevado, la pobreza del gobierno anterior también hubiera sido más baja de lo que fue.
Por otro lado, la canasta sigue basándose en los datos de 2004/05 en lugar de los más recientes de 2017/18. No incluye la masividad de servicios digitales ni el aumento del peso de los servicios públicos en los gastos de los hogares. Desde diciembre de 2023 los servicios aumentan más que la comida, motivo por el cual tampoco se actualiza el cálculo de la inflación.