El desesperado rastro digital: los chats que revelan la estafa que terminó en tragedia
¿Cómo pasó de la confianza total a la desesperación absoluta? Los chats revelan la manipulación paso a paso y los dramáticos mensajes finales de la peluquera estafada, un caso que terminó de la peor manera.
Una peluquera de 30 años, tras ser despojada de todos sus ahorros en una cruel estafa, decidió quitarse la vida. Los investigadores ahora accedieron a las conversaciones de WhatsApp que mantuvo con las tres mujeres acusadas de engañarla, un documento clave que muestra la manipulación y la posterior desesperación de la víctima.
El caso de Merlín Díaz conmociona. Todo comenzó el 15 de enero cuando tres clientas, identificadas como Mirta Noemí Mitrovich, Nancy Marina Yovanich y María Silvia Mitrovich, concurrieron a su peluquería en Ingeniero Budge. Allí, comenzaron a ganarse su confianza.
La promesa de una “limpieza espiritual”
En esas charlas, las tres mujeres lograron convencer a Merlín de que alguien le había hecho un “trabajo malicioso” que le impedía progresar con su negocio. Le ofrecieron realizarle una “limpieza espiritual” para revertir su mala suerte económica. A pesar de las advertencias de su marido, la peluquera siguió en contacto con ellas en secreto.
“Ya necesito liberarme de todo. Quiero estar tranquila, en paz. Y sacarme de una vez todo este mal que tengo”, le escribió Díaz a una de las sospechosas, demostrando el grado de influencia que habían logrado. En otro mensaje, les aseguró: “Siempre que vengan, serán muy bien recibidas y muy bien atendidas en este local. Después cuando terminemos todo, haremos un recuerdo para cada una”.
El día que se llevaron sus ahorros
El 20 de enero, las acusadas regresaron al local. En esa ocasión, le pidieron a Merlín que les entregara todos sus ahorros en efectivo, que sumaban 14 millones de pesos. La promesa era que, una vez realizada la “limpieza”, le devolverían el dinero. Pero esa devolución nunca ocurrió.
Al percatarse del engaño, la desesperación de la víctima quedó plasmada en sus mensajes. “Mari, ¿por qué no me contestan? Las estoy esperando. Yo confié en ustedes. ¿Me mintieron?”, les reclamó. Los mensajes se tornaron más angustiantes y terminaron con una advertencia drástica.
“Yo las voy a esperar hasta las 19. Si no llegan, van a cargar con mi vida”, escribió. Y agregó, en un intento por presionarlas: “Yo acá tengo las cámaras, no sé si se dieron cuenta. Eso graba todo, hasta la voz. Si me llega a pasar algo, ustedes serán las culpables”.

La última llamada y la carta final
Con el paso de las horas y sin respuesta, Merlín Díaz tomó una botella de ácido muriático. Antes de ingerir la sustancia, grabó un video dirigido a una de las estafadoras: “Mire señora, por su culpa mire lo que voy a hacer ahora”. Tras beberla, comenzó a sentirse mal, se arrepintió y alcanzó a pedir ayuda a su pareja.
Su marido la trasladó de urgencia al hospital, pero falleció poco después de ingresar. En sus últimos momentos, Merlín escribió una carta dirigida a su esposo y su familia. Allí confesó la estafa: “Las gitanas son las culpables. Me robaron toda mi vida, me robaron mi plata”. Este cuaderno ahora forma parte de la causa judicial.
La investigación de la muerte de Merlín Díaz está a cargo de la UFI N°19 de Lomas de Zamora. Los peritos analizaron las filmaciones de las cámaras de seguridad del local, lo que permitió identificar a las acusadas, quienes habrían utilizado identidades falsas. El fiscal Ignacio Torrigino dictó la orden de detención para las tres mujeres, quienes se encuentran prófugas.