El desgarrador relato de un futbolista argentino que lo perdió todo y denuncia una red de extorsión
Un futbolista con pasado en Tucumán confesó su adicción al juego y denunció amenazas y pagarés forzados. ¿Cómo llegó a perderlo todo?
Jonathan Gómez, mediocampista con pasado en Atlético Tucumán, rompió el silencio y conmocionó al fútbol argentino. En una entrevista pública, reveló su adicción al juego y denunció que fue víctima de extorsiones por parte de una plataforma clandestina. “Perdí todo”, confesó entre lágrimas, mientras pide ayuda médica y judicial.
¿Quién es Jonathan Gómez?
Nacido en Rosario, este volante debutó en Rosario Central en agosto de 2008. Su carrera lo llevó por Banfield, Real Murcia de España, Arsenal de Sarandí y Atlético Tucumán, entre otros clubes. Durante seis años jugó en el exterior, específicamente en Colombia, Brasil y Arabia Saudita, donde forjó un nombre en la región.
En 2021 regresó al país para jugar en Argentinos Juniors. Luego pasó a Racing, que desembolsó unos 400.000 dólares por su pase. En 2024 volvió a Rosario Central y más tarde recaló en Sarmiento de Junín.
Hoy, con cuatro meses sin actividad, su futuro es incierto: “No sé si voy a poder volver a jugar al fútbol, que es lo que más me gusta”, expresó.
La denuncia que estremece
Según su relato, todo comenzó con una deuda de 50.000 dólares en la plataforma ilegal Lexus. Pero la situación escaló rápidamente. En octubre del año pasado, recibió amenazas de muerte y fue obligado a firmar cuatro pagarés por un total de 505.000 dólares en una escribanía de Junín. La Justicia ya investiga esta maniobra.
El abogado Paul Kurpnik detalló que la escribana se negó a rubricar los documentos porque estaban en blanco, aunque volvieron días después. Esos pagarés fueron cedidos a otra persona, que inició una demanda civil en los Tribunales de San Lorenzo. Como consecuencia, le embargaron propiedades, un auto y cuentas bancarias.
Su lucha contra la ludopatía
Gómez aseguró que está bajo tratamiento médico y psicológico. Su esposa lo ayuda a controlar el uso del teléfono para evitar recaídas. El daño familiar es enorme: “Estoy en un proceso con mi familia, que está casi destrozada”, dijo. Sus hijos lo extrañan y la situación lo dejó quebrado.