El desgarrador testimonio de las hijas de Jorge Pereyra: apuntaron contra su madre
Las hijas de Jorge Pereyra rompieron en llanto al testificar contra su madre, Sofía Pantoja, acusada de matar al zapatero. ¿Qué revelaron sobre la relación familiar? Los detalles que estremecen al jurado.
Con lágrimas en los ojos y la voz quebrada, Jesica y Romina Pereyra declararon ante el jurado popular en el juicio por el crimen de su padre, Jorge Vicente Pereyra. Las hermanas apuntaron directamente contra su madre, Sofía Magdalena Pantoja, la única acusada por el asesinato del zapatero de La Loma, y dejaron frases que estremecieron la sala.
El testimonio de ambas mujeres se convirtió en uno de los momentos más duros del debate, que busca esclarecer el homicidio ocurrido el 3 de mayo de 2018, cuando Jorge fue hallado sin vida a puñaladas en su casa de 48 entre 19 y 20. Ocho años después, sus hijas revivieron el dolor y contaron detalles de la conflictiva relación que sus padres mantenían.
“Mi mamá siempre lo manejó de las narices”
Una de las frases que resonó con fuerza fue: “Mi mamá siempre lo manejó de las narices a mi papá”. Las hermanas describieron a Jorge como un hombre sencillo y aseguraron que la pareja vivía en constante conflicto.
“Mi papá siempre fue un hombre simple”, expresaron ante el jurado. En otro tramo de sus declaraciones, hicieron referencia al manejo del dinero y al control que ejercía Pantoja sobre su padre: “Le robaba plata, ella quería tener control de todo”.
Las hijas también señalaron que la relación entre sus padres estaba atravesada por episodios de violencia. “Mis papás tenían una relación muy conflictiva entre ellos”, afirmaron, en un relato que resultó central para la causa.
El rol de las hermanas en el juicio
Jesica y Romina son particulares damnificadas en la causa y sostienen una postura distinta a la de su hermano, quien fue propuesto como testigo por la defensa de Pantoja. Esta diferencia de posturas dentro de la familia agrega una arista más al complejo entramado del caso.
En la primera audiencia, declararon dos policías que participaron del procedimiento en la casa de La Loma y una médica legista que examinó a Pantoja el día del crimen. Uno de los efectivos reconoció que inicialmente creyó que la mujer “divagaba” cuando llamó al 911 y debió corregir su descripción sobre una ventana de la habitación donde fue hallado el cuerpo.
Durante la segunda jornada, amigos y vecinos de Pereyra, además de su hermana, aportaron testimonios centrados en el vínculo conflictivo de la pareja, la convivencia y la relación del zapatero con sus hijos.
Romina, antes del inicio del juicio, había contado a EL DIA el dolor que significaba llegar a esta instancia. Definió a su padre como un hombre querido por sus vecinos y apasionado por su oficio de zapatero.