El detalle que nadie vio: la explosión del celular que se convirtió en un presunto femicidio
¿Accidente o femicidio? La explosión de un celular que mató a una mujer en Córdoba escondía un secreto que los peritos descubrieron: el esposo está detenido.
Lo que comenzó como un accidente fatal en una ruta cordobesa podría esconder un crimen. La muerte de María Lucila Pagani, tras el incendio de su auto, dio un giro inesperado cuando los peritos hallaron rastros de un líquido inflamable y ninguna evidencia del teléfono que supuestamente explotó. La versión del esposo se derrumbó y hoy está detenido como principal sospechoso.
El 14 de junio, Gerardo Luis Gasparutti manejaba su Renault Sandero por la Ruta E-53, a la altura del kilómetro 8, en la zona rural de Villa Allende, Córdoba. Junto a él viajaba su pareja, María Lucila Pagani, de 47 años. Según el relato que el hombre dio a la policía, el incendio se desató cuando el celular de la mujer, que estaba conectado al cargador, explotó de repente.
Las llamas consumieron el vehículo en cuestión de minutos. Gasparutti salió ileso, pero Pagani sufrió quemaduras gravísimas y fue trasladada de urgencia al Instituto del Quemado de Córdoba. Lamentablemente, cuatro días después, la mujer murió a causa de las heridas. En ese momento, la causa se caratuló como un accidente.
¿Qué hicieron sospechar a los investigadores?
Con el correr de las pericias, la historia comenzó a resquebrajarse. Los bomberos revisaron el Renault Sandero en busca de restos del teléfono que habría originado el fuego, pero no hallaron ni el celular, ni el cargador, ni un cable que respaldara la versión del conductor. Esa ausencia de evidencia ya era un llamado de atención.
Pero el dato que terminó de voltear la hipótesis accidental fue otro: los especialistas detectaron olor compatible con un líquido combustible dentro del vehículo. Ese hallazgo llevó a la fiscal Liliana Copello, de la Fiscalía de Instrucción del Distrito 4 Turno 4 de Córdoba, a ordenar la detención de Gasparutti y su imputación por homicidio calificado por el vínculo, es decir, femicidio.
La noticia conmocionó a la provincia, ya que el acusado es un reconocido docente universitario, director de las carreras de Nutrición y Tecnología de los Alimentos en la Universidad Siglo 21. Además, es licenciado en Nutrición, especialista en Higiene y Seguridad, magíster en Ciencia y Tecnología de los Alimentos y auditor de normas de calidad e inocuidad alimentaria.
La defensa insiste en el accidente
El abogado defensor, Lucas Sonzini, rechazó la acusación y aseguró que la hipótesis de la fiscalía carece de sustento. "Él no fue el asesino. Era el marido de esta señora, padre de un chico de 11 años. Tenían una relación normal como cualquier otra", afirmó en una entrevista con Telenoche.
Consultado por las inconsistencias entre el relato de su cliente y los peritajes, Sonzini explicó que Gasparutti no puede precisar qué ocurrió porque era quien conducía cuando comenzó el incendio. "Él estaba manejando, así que realmente no tiene muy claro qué fue lo que pasó dentro del vehículo", sostuvo.
El letrado también remarcó que la causa permanece bajo secreto de sumario y cuestionó la acusación. "Para mí esto ha sido un accidente de tránsito común y corriente, con una gravísima tragedia que ahora se está duplicando", manifestó. Además, aseguró que "no cierra por ningún lado la hipótesis de la señora fiscal de instrucción", aunque reconoció que todavía no tuvo acceso al contenido completo del expediente.
Mientras la defensa insiste en el hecho fortuito, la fiscalía continúa juntando pruebas para determinar cómo se inició el fuego que terminó con la vida de María Lucila Pagani. El caso, que parecía cerrado, ahora tiene un nuevo y oscuro rumbo.