El detalle que puede frenar el boom de Vaca Muerta: qué dice el informe que preocupa al sector
Un informe revela que las reglas para invertir en infraestructura energética no son iguales para todos. ¿Qué sector tiene más garantías y cuál podría frenar el desarrollo de Vaca Muerta?
Vaca Muerta no para de crecer, pero un nuevo informe advierte sobre un obstáculo silencioso que podría complicar los próximos proyectos. Las diferencias en las reglas de inversión entre electricidad y gas natural generan alerta entre los especialistas.
El estudio de la consultora Economía y Energía (E&E), que encabeza Nicolás Arceo, pone el foco en un punto crítico: para sostener el desarrollo del yacimiento, la infraestructura energética debe expandirse de forma constante. El problema es que los mecanismos para financiar esas obras no son iguales en todos los sectores.
¿Por qué la electricidad resulta más atractiva para los inversores?
Según el informe, el sistema de transporte de energía eléctrica ofrece mayores garantías para recuperar el dinero invertido. Las empresas concesionarias financian las obras y luego recuperan esos fondos mediante una tarifa específica que pagan los usuarios beneficiados.
Además, CAMMESA identifica a esos usuarios y el sistema otorga prioridad de pago a este tipo de proyectos. Este esquema reduce el riesgo y vuelve más previsible la rentabilidad.
Entre las iniciativas prioritarias aparecen nuevas líneas de transmisión eléctrica para aliviar las restricciones en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), la Patagonia y la región Centro. Si bien ya fueron señaladas como estratégicas, todavía no se avanzó con los procesos de licitación.
El lado complicado del gas natural
El panorama cambia por completo cuando se analiza el transporte de gas natural. La consultora sostiene que el régimen vigente no contempla un mecanismo que garantice el recupero de las inversiones.
En consecuencia, la rentabilidad de los proyectos depende de que los costos puedan trasladarse a las tarifas o de los ingresos que obtengan las empresas que financian las obras. Esto genera incentivos muy distintos para los inversores y concentra el riesgo en las centrales térmicas que aportan el financiamiento.
El caso del Gasoducto Perito Moreno
Un ejemplo concreto de lo que está en juego es el Gasoducto Perito Moreno. Esta infraestructura permitió incorporar 21 millones de metros cúbicos diarios de capacidad de transporte desde la Cuenca Neuquina, reduciendo las limitaciones para abastecer al centro del país y al AMBA.
El informe destaca que, entre su entrada en funcionamiento en 2023 y abril de 2026, el gasoducto generó un ahorro acumulado de 2.327 millones de dólares. Ese resultado fue posible gracias a la menor necesidad de importar gas natural licuado (GNL) y combustibles líquidos para cubrir la demanda energética.
La ampliación del ducto, impulsada por TGS mediante una iniciativa privada, permitirá sumar otros 14 millones de metros cúbicos diarios provenientes de Vaca Muerta a partir del próximo año. Esa mayor capacidad ayudará a reducir el consumo de combustibles líquidos para generar electricidad y disminuirá las importaciones de GNL durante los meses de mayor demanda.
El Gobierno nacional impulsó en los últimos años un cambio en el modelo de desarrollo de la infraestructura energética, con una participación mucho más activa del sector privado. El objetivo fue trasladar a las empresas el financiamiento de las nuevas obras, reduciendo el peso del Estado en este tipo de inversiones.
Sin embargo, mientras las obras eléctricas cuentan con mecanismos que aseguran el recupero de los fondos una vez finalizadas, en el transporte de gas el riesgo económico recae principalmente sobre las centrales térmicas que aportan el financiamiento. Una diferencia que, según los especialistas, podría frenar el impulso de Vaca Muerta si no se corrige a tiempo.