El Día del Espumante encuentra a Neuquén con una bodega que marcó el camino
Cada 24 de octubre se celebra el Día Internacional del Espumante y en Neuquén una bodega fue pionera: hoy una parte clave de su producción sale con burbujas. Cuatro etiquetas patagónicas para tener en cuenta, aunque el detalle que las distingue no es el que muchos imaginan.
Este jueves se celebra el Día Internacional del Espumante, una fecha que invita a descorchar y que en la Patagonia tiene un capítulo propio. En Neuquén, la Bodega Familia Schroeder, ubicada en San Patricio del Chañar, fue la primera en apostar a esta categoría con la instalación de la primera champañera de la provincia.
Hoy, los espumantes representan cerca del 30% de la producción de la bodega, con unas 400.000 botellas al año. Esa producción se reparte en cuatro líneas: Deseado, Rosa de los Vientos, H. Schroeder y Schroeder.
Un terroir que hace la diferencia
El clima y el suelo de San Patricio del Chañar cumplen un rol clave. Las condiciones de la zona permiten obtener vinos base con buena acidez, expresión frutal y mineral, y estructura. Esas características son las que después facilitan la segunda fermentación y dan como resultado burbujas finas y persistentes.
La historia de la bodega se remonta a los inicios de la vitivinicultura neuquina, cuando la apuesta por los espumantes era una rareza. Con el tiempo, la categoría se consolidó y hoy es uno de los pilares de la producción local.
La fecha, que se celebra cada cuarto jueves de octubre, es una excusa perfecta para brindar con espumantes patagónicos. Las cuatro líneas de Familia Schroeder ofrecen distintos estilos, variedades y tiempos de crianza, pensados para diferentes ocasiones y paladares.