El día en que Neuquén le dijo no al poder central: la movida que frenó a los extranjeros
¿Se imaginan que las tierras más valiosas de Argentina terminen en manos de corporaciones extranjeras? En Neuquén, esa posibilidad encendió una batalla política que terminó con un rotundo no. Conocé cómo se gestó la movida que frenó a los capitales foráneos.
La provincia marcó la cancha en el Senado y bloqueó dos leyes clave que amenazaban el control de sus tierras. La decisión, que contó con el respaldo de la mayoría de los neuquinos, dejó en evidencia una postura firme frente a los intereses foráneos.
El debate por la Ley de Tierras y la Ley de Manejo del Fuego encendió una chispa que recorrió todo el arco político provincial. Mientras algunos legisladores nacionales impulsaban cambios que habilitaban la venta de tierras estratégicas a capitales extranjeros, Neuquén respondió con una sola voz: la de la defensa del patrimonio.
¿Qué hizo Rolando Figueroa?
El gobernador no se quedó en las declaraciones. Rechazó públicamente la iniciativa nacional y fue más allá: impulsó una ley provincial para blindar las tierras fiscales y evitar que terminen en manos de intereses foráneos. Para Figueroa, el asunto nunca fue técnico ni jurídico, sino una cuestión de quién controla un recurso irremplazable.
Su postura encontró eco inmediato en la senadora Julieta Corroza, de La Neuquinidad. Ella no buscó atajos ni posiciones intermedias: votó en contra del proyecto en general y mantuvo una línea dura durante todo el tratamiento. “Estamos para defender Neuquén, esa es nuestra responsabilidad, ese es nuestro compromiso”, escribió al momento de emitir su voto.
La contracara: los senadores que dijeron sí
Del otro lado se ubicaron Pablo Cervi y Nadia Márquez, de La Libertad Avanza. Ambos respaldaron la iniciativa nacional y pelearon hasta el final para que prosperaran las modificaciones que abrían la puerta a que tierras de enorme valor quedaran en manos de corporaciones extranjeras. La propuesta finalmente fracasó y fue retirada del proyecto que llegó al recinto, pero el intento dejó al descubierto dos maneras opuestas de entender la representación de Neuquén.
La caída de esos capítulos –tampoco llegó al recinto el del manejo del fuego– evitó mucho más que un cambio legislativo. Preservó un criterio esencial para cualquier proyecto de desarrollo: que los recursos estratégicos se rijan por reglas que prioricen el interés nacional y no las oportunidades de negocio de grandes grupos económicos.
La Neuquinidad volvió a demostrar que no responde automáticamente a ninguna estructura nacional, ni oficialista ni opositora. Acompaña cuando una medida beneficia a la provincia y se planta cuando están en riesgo intereses esenciales. Esa independencia política, expresada por Figueroa y sostenida por Corroza, terminó coincidiendo con el sentimiento mayoritario de una sociedad que difícilmente hubiera aceptado que las tierras más valiosas del país quedaran expuestas a la especulación extranjera.