El día que el fútbol neuquino no puede olvidar: cuatro jugadores, un partido y un viaje que no terminó
Cada 30 de septiembre, Neuquén recuerda a los cuatro futbolistas de Petrolero que no volvieron de un partido. La fecha, sin embargo, esconde una historia que va mucho más allá de aquella tragedia de 1990.
El fútbol neuquino tiene una fecha que no se elige, se recuerda. Cada 30 de septiembre, la provincia conmemora el Día del Futbolista Neuquino, una jornada que nació de uno de los episodios más dolorosos del deporte regional.
Ese día de 1990, cuatro futbolistas de Petrolero viajaban de regreso a Plaza Huincul después de haber jugado contra Atlético Neuquén por la Liga de Fútbol de Neuquén (Lifune). El partido había terminado 1 a 1 en la capital provincial. Nunca llegaron a destino: un accidente de tránsito en el trayecto les quitó la vida.
Los nombres de Marcelo Mena, José Luis Tobares, Pedro Landaeta y Sergio Contreras quedaron grabados en la historia de Petrolero y de todo el fútbol neuquino. Contreras tenía apenas 18 años y atajaba. Tobares era volante central. Landaeta cubría el sector derecho, como carrilero o puntero. Mena hacía lo propio por la izquierda.
La institución de Plaza Huincul los homenajea de forma permanente: su estadio lleva el nombre de los cuatro.
Una fecha que excede a Petrolero
El accidente tuvo un único sobreviviente, Pedro Elgueta, quien falleció en 2020, tres décadas después de aquel episodio.
La elección del 30 de septiembre para celebrar al futbolista neuquino no es casual. La historia de aquellos jugadores está atada a una realidad que sigue atravesando a los clubes de la provincia: los viajes para competir.
Representar a una institución significa recorrer largas distancias para entrenar, jugar y acompañar al equipo en distintos puntos de Neuquén. Son kilómetros, horas de ruta y tiempo que jugadores, cuerpos técnicos, dirigentes y familias destinan para sostener la actividad.
Por eso, el recuerdo de Mena, Tobares, Landaeta y Contreras va más allá de Petrolero. El 30 de septiembre se convirtió en una fecha para homenajearlos y, al mismo tiempo, para reconocer a todos los que mantienen en movimiento al fútbol neuquino.
Lo que se construyó y lo que falta
En las últimas décadas, Lifune también creció. Se sumaron clubes, muchas instituciones avanzaron en infraestructura y el fútbol femenino ganó cada vez más espacio en la competencia provincial.
Ese desarrollo se ve en los futbolistas que surgieron en Neuquén y trascendieron las fronteras de la provincia. Jugadores y jugadoras llegaron a la Primera División, a clubes del exterior y a distintas categorías del fútbol profesional.
El caso más importante es el de Marcos Acuña. El Huevo, formado en el fútbol neuquino, se convirtió en campeón del mundo y bicampeón de América con la Selección argentina. También fue campeón con Racing, desarrolló buena parte de su carrera en Europa y actualmente integra el plantel de River. Su recorrido es una de las máximas expresiones del talento que nace en la región.
El 30 de septiembre tiene, entonces, una doble dimensión para el deporte neuquino: mirar atrás para recordar a quienes perdieron la vida mientras defendían los colores de Petrolero y mirar adelante para reconocer a quienes, generación tras generación, siguen haciendo crecer al fútbol de la provincia.