El día que no haya clases en Santa Fe: quién decidirá y qué pasará con las faltas

No habrá suspensión general de clases en Santa Fe: la decisión se tomará escuela por escuela y en coordinación con Defensa Civil. Pero el protocolo trae una excepción que muchos docentes venían reclamando y que cambia por completo la asistencia perfecta.

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El día que no haya clases en Santa Fe: quién decidirá y qué pasará con las faltas
El día que no haya clases en Santa Fe: quién decidirá y qué pasará con las faltas

El Ministerio de Educación de Santa Fe puso en marcha un protocolo para ordenar cómo actuarán las escuelas ante emergencias climáticas. La decisión de suspender las clases no será general para toda la provincia, sino que se evaluará localidad por localidad, y hasta escuela por escuela.

Así lo explicó el ministro de Educación, José Goity, quien presentó los alcances de la medida en diálogo con LT10. "Es un ordenamiento y una guía para la actuación de los establecimientos escolares ante situaciones como esta", señaló el funcionario.

Una por una: cómo se decide si hay clases

En la evaluación intervienen Defensa Civil, los gobiernos locales, las delegaciones regionales del Ministerio de Educación y las autoridades de cada establecimiento. "Defensa Civil es quien cuenta con la expertise, el gobierno local es el que asume toda la coordinación de las intervenciones y sabe también qué es lo que hay que hacer", detalló Goity.

Eso significa que puede darse una situación llamativa: una escuela suspende las clases y otra de la misma ciudad sigue funcionando. Todo dependerá de las condiciones edilicias, del acceso y de si docentes y estudiantes pueden llegar.

El ministro recordó que este criterio ya se aplicó en inundaciones, tornados y colas de tornado que afectaron a distintas localidades santafesinas.

Asistencia perfecta y faltas: qué dice el protocolo

Uno de los puntos que más consultan los trabajadores de la educación es qué pasa si un docente no puede llegar a la escuela por una inundación. Goity confirmó que esas situaciones están contempladas: el trabajador no perderá la asistencia perfecta cuando la imposibilidad de concurrir esté vinculada directamente con la emergencia.

"El docente que se encuentra afectado, ya sea porque no puede salir de su domicilio o porque su establecimiento escolar no está en condiciones, va a recibir asistencia perfecta", aseguró.

La misma lógica se aplicará a los alumnos. Si un estudiante no puede concurrir por la contingencia climática, la falta no tendrá consecuencias. "Lo que vale para los docentes vale para los alumnos", sostuvo el ministro.

Escuelas como refugio: último recurso

Otro de los temas abordados fue el uso de los edificios escolares como refugios o centros de evacuación, sobre todo en localidades pequeñas donde la escuela es uno de los pocos espacios de referencia. Goity fue claro: serán utilizados como último recurso.

"Nosotros consideramos que la escuela tiene que ser el último lugar", afirmó, y explicó que cuando un establecimiento recibe evacuados después se necesita más tiempo para recuperar las condiciones y retomar las clases.

La prioridad del Gobierno provincial es sostener la presencialidad. "Cada día de clase cuenta y por lo tanto tiene que ser una prioridad el dictado de clase", remarcó. Por eso, ante una emergencia, se buscará primero otros espacios disponibles en cada localidad. Igual, el Ministerio no descarta poner a disposición comedores y otras instalaciones que no interfieran con la actividad educativa.

Si no hay clases, ¿hay actividad educativa?

El protocolo también contempla la continuidad pedagógica cuando los estudiantes no puedan ir físicamente a la escuela. En esos casos se podrán implementar actividades remotas, tomando como referencia herramientas y modalidades que ya se usaron durante la pandemia.

"Si no hay clase no quiere decir que no haya actividad educativa", sostuvo Goity. La intención es que los alumnos mantengan el vínculo con sus docentes, aunque el ministro aclaró que la educación remota no reemplaza a la presencialidad, sino que funciona como una herramienta para mitigar la interrupción.

Con este protocolo, Santa Fe busca responder de manera rápida y coordinada ante cada emergencia, evitando tanto suspensiones innecesarias como la exposición de estudiantes y docentes a situaciones de riesgo.

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