El día que Rosario dijo basta: la marcha que frenó al gobierno en el Senado
Rosario se movilizó contra la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada y logró frenar al gobierno en el Senado. ¿Qué pasó en la marcha y qué se ganó? Los detalles que nadie contó.
Con viento, frío y un cielo gris que no invitaba a salir, Rosario igual se llenó de voces. Vecinos, organizaciones sociales y agrupaciones políticas caminaron hasta el Monumento a la Bandera con un grito que retumbó en cada esquina: “La patria no se vende”.
La movilización de este jueves no fue una más. Fue la respuesta contundente a la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada que impulsa el gobierno nacional, y que encontró en las calles un freno inesperado.
¿Qué pasó en el Congreso?
Mientras los manifestantes copaban el centro rosarino, en el Senado caían los apoyos para el oficialismo. La falta de consenso obligó al gobierno a retirar no solo el capítulo de la Ley de Tierras, sino también el de la Ley de Manejo del Fuego. La Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada logró media sanción, pero el saldo político dejó en claro que la resistencia ciudadana tiene peso real.
Las imágenes de la jornada mostraron a un hombre de unos sesenta años, envuelto en una bandera argentina, que resumía el sentir general: “Tengo una lista muy larga de razones por las que estar acá. Jamás, en los años que tengo, hemos estado tan mal”.
Las banderas, protagonistas silenciosas
Celestes y blancas, gigantes o pequeñas, intervenidas con frases o con la figura de Malvinas, las banderas fueron el hilo conductor de la protesta. Desde aquel 15 de julio, cuando Argentina venció a Inglaterra, la imagen de las islas cobró un nuevo significado y se volvió un símbolo de unidad que también expuso el saqueo de tierras que ocurre “a la vuelta de la esquina”.
Entre los manifestantes, la respuesta más repetida al preguntarles por qué habían salido fue: “Vine por la comunión con la gente”. En una era de individualismo y pantallas, la marcha fue un acto de encuentro cara a cara, de mates compartidos y abrazos que desafiaron al viento helado.
Una mujer de unos treinta años, que marchaba con su bicicleta al lado, explicó su presencia: “Mantener la ley de alto al fuego es extremadamente importante especialmente en áreas del Litoral y de la Patagonia. Es una barbaridad que permitamos los incendios, por el medioambiente, por la fauna, por el solo hecho de la soberanía del país. Marcho para defender lo que es nuestro, por lo que nos hace una patria, por lo que nos hace argentinos”.
¿Qué se logró con la movilización?
La presión popular surtió efecto. Las movilizaciones en distintos puntos del país lograron frenar modificaciones clave que el oficialismo quería imponer sobre los bienes comunes. La defensa de la soberanía, la tierra, la vivienda y el medio ambiente demostró tener un vigor renovado, como un eco de aquella bandera que Gio Lo Celso desplegó con la Scaloneta en el Mundial.
La jornada dejó una enseñanza: cuando el pueblo se organiza, el poder escucha. Y aunque la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada siga su curso, el mensaje de Rosario y del país entero ya quedó grabado.
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