El día que su papá casi muere y el nene tímido de Rosario tuvo que hablar con los médicos
De chico era tan tímido que casi no hablaba en público. Hasta que un infarto de su papá lo obligó a hacerse cargo de todo, incluso de hablar con los médicos. La historia que Luis Novaresio nunca contó así.
Luis Novaresio se define como rosarino con orgullo, aunque hace años eligió vivir en Buenos Aires. En una charla íntima en el programa Más Cerca, que conduce Florencia O'Keeffe, el periodista repasó su infancia en la ciudad, los años duros de la adolescencia y el presente que construyó lejos de casa.
"Recorrer Rosario es recorrer mi historia", dijo, y nombró los lugares que lo formaron: el Club El Tala, la Plaza López —donde aprendió a andar en bicicleta— y la Dante, la escuela donde cursó primaria y secundaria.
Un chico rubio con anteojos que no tenía nombre para lo que le pasaba
Novaresio contó que de chico era "muy tímido" y que sufrió bullying, aunque en aquella época "no se conocía la palabra". Su aspecto lo hacía sentir distinto: "blanco, con rosácea, muy rubio, con anteojos desde siempre".
El maltrato no era solo por la apariencia. "El desprecio de decirme maricón, también apareció", reveló.
En un contexto donde "la razón la tenía la escuela, y no vos", le costaba expresarse con firmeza en público. Eso lo llevó a "rumiar conmigo mismo" y a "sobreadaptarme", un rasgo que, según admitió, quizá todavía lo acompaña frente a la adversidad.
El infarto del padre que lo obligó a crecer de golpe
El quiebre llegó en plena adolescencia, cerca de los 14 o 15 años, cuando su padre sufrió su primer infarto. "La posibilidad de que se muera" lo empujó a "hacerme cargo", incluso a tener que hablar con los médicos.
Ahí empezó a aparecer un Novaresio "mucho más extrovertido", más seguro y decidido, según contó.
La finitud, Sartre y una terapia que no funcionó
La conciencia de la finitud es un tema que atraviesa su vida y su obra, marcado por la lectura temprana de Sartre y su idea del hombre "arrojado a la existencia".
También recordó una mala experiencia con la terapia en Rosario, que lo llevó a buscar en Buenos Aires el psicoanálisis tradicional. Ese espacio, dijo, lo "ayudó enormemente" a entenderse.
Braulio, Vera y una compañía que no esperaba
Hoy comparte su vida con Braulio Bauab y con Vera, la hija de este, de 9 años, a quien llama cariñosamente "hijastra". La relación fue una "compañía inesperada" que lo llevó a involucrarse activamente en la crianza de la nena, algo que nunca había imaginado.
Se define como "cronofóbico" porque "se lleva mal" con el paso del tiempo. La vida familiar y el ejercicio físico que retomó hace años lo ayudan a amortiguar esa preocupación: busca ser "autoválido" en el futuro para "no depender de nadie".
La foto que lo expuso y lo liberó
El periodista contó que la decisión de blanquear su homosexualidad surgió de una situación inesperada: una foto en Instagram que "accidentalmente" reveló que miraba una página gay. Lejos de esconderse, cuenta cómo atravesó ese momento y cómo lo "usó" a su favor para liberarse.
Hoy siente que vive una vida "muy aproximada a lo que quiero, a lo que deseo", lejos del "sobreadaptadito" que buscaba atención. A Braulio lo considera un gran amor y compañero, y esa relación estable lo volvió más "divertido" y "menos atento a la mirada de los otros".
Las emociones aparecieron con fuerza cuando habló de su madre, un pilar fundamental en su vida que murió hace unos años. Entre lágrimas, dejó en claro cuánto sigue presente.
"La vida que importa", la pregunta que propone su novela
Novaresio presentó su segunda novela en la Feria Internacional del Libro de Rosario. Se titula La vida que importa y propone una reflexión: "¿Estás viviendo la vida que vos querés, la vida que importa o la vida que esperan los otros de vos?".
Sobre sus dos obras literarias, de las que se siente orgulloso, aseguró que son "provocadoras" y que buscan que el lector se detenga a analizar si está viviendo lo que realmente le importa. "Ojalá que sirva para que muchos se hagan esa pregunta", reflexionó.