El diácono ghanés que llegó a Crespo y hoy no quiere irse: "Me hacen sentir en familia"
Llegó desde Ghana, se instaló en Crespo y la comunidad lo adoptó como uno más. La historia de "Pancho" Boamah y el gesto que lo sorprendió en plena ordenación: qué pasó dentro de la parroquia.
Se llama Francis Ernest Boamah, aunque en Crespo todos lo conocen como "Pancho". Es originario de Ghana y desde febrero vive en la ciudad entrerriana, donde desarrolla su vocación en la parroquia San José. El sábado 24 de octubre dio un paso decisivo: fue ordenado diácono en una ceremonia presidida por el arzobispo de Paraná, monseñor Raúl Martín.
La celebración reunió a una multitud de fieles y mezcló lo religioso con lo cultural: hubo símbolos de la liturgia y también expresiones típicas de Ghana. En la misma ceremonia recibió el diaconado su compatriota Augustine Langdindome Boruzie, que hoy presta servicio en una parroquia de Santa Fe.
De África a Córdoba, y después a Entre Ríos
Boamah pertenece a la Congregación del Verbo Divino. Su llegada al país, en 2022, formó parte de su formación misionera. Antes de instalarse en Crespo pasó varios años en Córdoba. "Como parte de la formación y de la dinámica de la congregación, nosotros estudiamos un poco la cultura transcultural", explicó en diálogo con Elonce.
Ese aprendizaje de otras culturas es, según contó, una marca de su vocación. Y en Crespo encontró un terreno fértil. "Es una ciudad impresionante, muy linda, con gente muy educada y querida. Gracias a Dios me aceptaron bien aquí, me hacen sentir en familia, en casa", expresó.
Un baile que lo sorprendió en plena ordenación
El momento más emotivo de la ceremonia no estuvo en el guion. Un grupo de jóvenes de la parroquia lo sorprendió con un baile tradicional de Ghana, acompañado por música de su país natal. "Los chicos aprendieron una canción, un baile de Ghana. Para mí también fue una sorpresa. Fue muy lindo, de verdad", recordó.
La convivencia, reconoció, implica un aprendizaje constante. "Es otra cultura muy diferente a la que vivía allá en mi país, así que tengo mucho para aprender todavía, pero ellos me ayudan mucho", destacó.
Qué implica ser diácono
El diaconado es el primer grado del sacramento del orden y está orientado al servicio religioso y comunitario. Entre sus tareas, Boamah mencionó el acompañamiento a personas enfermas, la colaboración en celebraciones litúrgicas y la participación en sacramentos como bautismos y matrimonios.
Su vocación, además, supone estar siempre disponible para moverse. "Yo elegí ser misionero. Sé que hoy estoy aquí y mañana me pueden mandar a otro lugar donde más me necesitan", sostuvo.
La distancia con su familia y el lazo que sostiene
Con su familia en Ghana mantiene el contacto mediante redes sociales y videollamadas. "Lo más importante es sentirse bien, sentirse en casa donde estés", afirmó, aunque admitió que la distancia física sigue pesando.
En Crespo, "Pancho" no se limita a la parroquia San José: también participa de misiones en otras comunidades. Y ya piensa en lo que viene. La visita del Papa a la región lo entusiasma, y contó que la comunidad organiza una peregrinación al santuario de Luján. "Sabemos que el Papa siempre trae esa fe de renovar nuestro compromiso con Cristo", expresó.
Para el misionero, ese encuentro será una oportunidad para fortalecer su vocación y seguir acompañando a quienes más lo necesitan, ahora con Crespo como su casa.