El diario que nació en un cuarto oscuro: 30 años de una historia que marcó a todo un pueblo
El 24 de abril de 1996 salió la primera edición de El Informador en Salliqueló. El proyecto artesanal de Heberto Molina, Alfredo Molina y Yanina Rivero marcó al distrito durante 21 años hasta su cierre en 2017.
Un periódico que empezó con fotos reveladas a mano y redacción sin internet cumple tres décadas de su primera edición. El 24 de abril de 1996, El Informador salió a la calle en Salliqueló y se convirtió en un emblema local.
El proyecto lo impulsaron Heberto Molina, Alfredo “Grillo” Molina y Yanina Rivero. “Lo queríamos hacer en serio“, recuerdan sobre el arranque.
Los inicios fueron artesanales: redacción sin herramientas digitales, fotografía analógica revelada en un cuarto oscuro y jornadas que se extendían hasta la madrugada. La impresión se hacía en Carhué, pero los costos los llevaron a montar su propia imprenta en Salliqueló, sin experiencia previa.
¿Cómo logró sostenerse?
Con el tiempo, el diario se consolidó como semanal y fijó los martes como día de salida. La constancia lo convirtió en una cita obligada para los vecinos. En una época sin redes sociales, el periódico generaba cercanía.
Ese vínculo se construyó con una mirada social. Historias de vecinos, personajes anónimos y relatos cotidianos ocupaban un lugar central. “En el pueblo hay cosas muy valiosas que no siempre vienen de gente conocida“, señala Yanina.
La distribución era clave: los canillitas recorrían casa por casa y los suscriptores garantizaban la llegada a muchos hogares. Con los años, el diario incorporó mejoras de diseño, sumó suplementos y alcanzó tiradas de más de 800 ejemplares.
El cierre llegó en noviembre de 2017, tras la muerte de Heberto Molina, quien sostuvo el proyecto durante más de dos décadas. Con su partida, terminó la edición en papel, pero su legado continúa en el ámbito digital.
A 30 años de aquella primera edición, El Informador es recordado como mucho más que un diario: una experiencia colectiva que dejó una marca en Salliqueló.



