El "dieselazo" boliviano ya golpea en el norte salteño: qué dicen desde la frontera
Víctor Sánchez, referente del transporte en Bermejo, sigue de cerca el "dieselazo" boliviano. Lo que ve en la frontera con Salta lo tiene preocupado: "La situación para los próximos días se perfila sumamente inestable".
La quita del subsidio a los combustibles en Bolivia desató una serie de protestas del transporte pesado y de carga contra lo que llaman "dieselazo". Aunque parezca un conflicto ajeno, la interdependencia comercial y productiva entre ese país y el norte salteño hace que cualquier temblor económico en la frontera termine impactando en las góndolas, los depósitos y los bolsillos locales.
El proceso arrancó el 17 de agosto pasado, cuando se aplicó una tarifa diferenciada de 17,95 bolivianos para grandes consumidores que superaran los 120 litros mensuales. La situación se agravó el 18 de septiembre, cuando el Poder Ejecutivo boliviano resolvió terminar con la subvención estatal y unificó la tarifa general en 17,95 bolivianos. El salto acumulado en menos de un año alcanzó un astronómico 382%.
A ese cuadro tarifario se le suma un calvario cotidiano: las filas interminables de camiones y utilitarios frente a los surtidores, a la espera de un combustible que escasea de forma recurrente. Pese al cambio de administración política, la falta de gasoil continúa paralizando la logística regional.
Qué dice un referente del transporte en Bermejo
Víctor Sánchez, expresidente del Comité Cívico de Bermejo y referente histórico del Transporte Unificado de esa ciudad, detalló que la falta de nafta y gasoil está alterando el ritmo regular de abastecimiento de insumos y mercaderías. A eso le sumó trabas burocráticas persistentes dentro del aparato estatal.
"Si bien hoy la operatoria en los puentes es normal, la situación para los próximos días se perfila sumamente inestable", advirtió Sánchez.
Por el momento, los cruces internacionales que unen Bermejo con Aguas Blancas se encuentran habilitados y sin cortes de ruta confirmados, más allá de la huelga y el quite de colaboración anunciado por las cámaras transportistas bolivianas.
Precios volátiles y menos compradores argentinos
En materia de precios y consumo cotidiano, Sánchez describió un panorama volátil: "Los artículos de primera necesidad tuvieron incrementos progresivos durante los últimos días. El dólar fluctuó alrededor de los 9 bolivianos y el movimiento comercial habitual con compradores argentinos se redujo notablemente".
El mayor temor que sobrevuela las localidades del norte salteño radica en la duración del conflicto. Si las protestas y el freno del transporte de carga cobran mayor envergadura en territorio boliviano, el desabastecimiento de gasoil se traducirá de inmediato en faltante de alimentos básicos, medicamentos e insumos críticos para toda la región fronteriza.