El dije que guarda una tragedia: la madre de Isaías revela el calvario tras la pelea que lo dejó en coma
Una pelea escolar por un asiento desencadenó una tragedia irreversible. La madre de Isaías, el adolescente que quedó en coma, revela el devastador presente de su hijo, la polémica resolución judicial que benefició al agresor y la desesperada búsqueda de un tratamiento de 33 millones de pesos que es su única esperanza.
Una discusión por un asiento en un aula de Avellaneda terminó con un adolescente de 15 años en coma y con daño cerebral irreversible. Su madre, Evelyn Mendoza, carga con un dije que la une a su hijo y narra en exclusiva la lucha por su vida, la polémica decisión judicial y la desesperada búsqueda de un tratamiento millonario que podría darle una esperanza.
Evelyn Mendoza camina por la calle 129 de Ensenada. En su cuello brilla un colgante de metal. De cerca, se distingue la imagen grabada: una foto de ella junto a su hijo, Isaías. Lo lleva siempre, como un amuleto. Hace seis meses, el adolescente de 15 años fue brutalmente golpeado por un compañero en la Escuela Secundaria N°27 de Avellaneda y desde entonces lucha por su vida.
Frente al hospital El Dique de Ensenada, donde Isaías permanece internado, Evelyn se sienta. El lugar es improvisado: pasto alto y el ruido de autos. Desde ahí, con el dolor a flor de piel, cuenta el calvario que vive desde el 24 de septiembre de 2025.
El día que todo cambió
Ese día, pasado el mediodía, recibió un mensaje de WhatsApp de su hija. Le contó que Isaías había sido atacado porque no quiso darle el asiento en el aula a un compañero. “Lo agredió primero con un cachetazo. Isaías no pudo defenderse y recibió tantas piñas en el estómago que entró en paro cardíaco”, recuerda Evelyn.
“Yo me entero 20 minutos después. Cuando llego al colegio me encuentro con él tirado en el piso, muerto, sin signos vitales”, relata con angustia. El adolescente fue trasladado de urgencia al hospital Fiorito de Avellaneda, donde los médicos intentaron reanimarlo durante 20 minutos.
“Quedó en coma. Trece días después despertó y nos avisaron que había sufrido una hipoxia aguda. Perdió el 70% de sus neuronas”, explica la madre. La hipoxia aguda es un daño cerebral provocado por la falta de oxígeno.
La realidad actual y la polémica judicial
En diciembre, Isaías fue trasladado al hospital El Dique de Ensenada, donde permanece hasta hoy. Evelyn describe un presente desgarrador: “A cinco meses de lo que pasó no habla, no camina y usa pañales. Tiene un botón gástrico y una traqueotomía”.
La mujer asegura que su hijo nunca había tenido conflictos. Sin embargo, revela un dato que impactó en la causa judicial: el agresor presentó un certificado de discapacidad por retraso en el aprendizaje.
“El agresor de mi hijo presentó un carnet de discapacidad y el juez determinó que no fue a matar ese día. Le dieron prisión domiciliaria”, afirma Evelyn. Y agrega, con bronca: “Yo lo vi solamente ese día en la comisaría y se reía. Los padres nunca se comunicaron conmigo. Ni el colegio, ni la jefatura distrital. Nadie”.
La carrera por un tratamiento que cuesta millones
Mientras enfrenta la situación judicial, la familia libra otra batalla: conseguir un tratamiento experimental. Evelyn asegura que existe una alternativa con células madre que podría ayudar a regenerar parte del daño cerebral.
“Hoy estamos necesitando 33 millones de pesos para poder hacer un tratamiento con células madre que proviene de México y de Estados Unidos. Son tres inyecciones de 8.000 dólares cada una”, detalla con precisión.
Su búsqueda fue desesperada. “Empecé a googlear por todos lados, en todas las redes. Incluso hablé con gente de España y con gente de Brasil. Era traducir, leer, traducir, porque no entendía mucho los idiomas”, relata. Finalmente, dio con el IMEB, el Instituto de Medicina Evolutiva y Biológica, una clínica privada de Córdoba.
“Lo que tenemos que hacer es juntar el dinero para que él pueda hacer el tratamiento de una vez. Con eso puede regenerar el 70% de sus neuronas”, asegura con esperanza. Para reunir fondos, organizaron marchas en Avellaneda. “Yo dije que no pedía que me regalen la plata. Puedo poner un millón de pesos de mi sueldo. Solo les pido que piensen que esto es una vida”.
Un deseo simple y un futuro incierto
Evelyn tiene un deseo que resume toda su lucha: volver a comunicarse con su hijo. “Necesito que él se comunique. No sé si está bien, si se levantó bien, si le duele la cabeza o si se le durmió una pierna”, confiesa.
“Ya sé que no va a volver a ser el mismo nene de siempre, pero sí puede volver a vivir”, reflexiona. Y cierra con una frase que estremece: “A nosotros esto nos cambió todo por completo, se nos paró la vida”. Mientras, el dije con la foto de ambos sigue brillando en su cuello, un recordatorio constante de lo que fue y de la batalla que libran por lo que podría ser.