El dilema argentino: quieren cambiar el rumbo, pero no volver al pasado
¿Quieren cambiar el rumbo pero no volver atrás? La encuesta de Synopsis revela el dilema de los argentinos: el 60% exige un giro, pero rechaza el pasado. ¿Qué significa esto para Milei y la oposición?
Seis de cada diez argentinos exigen un giro en la gestión de Javier Milei, según la última encuesta de Synopsis. Sin embargo, la mayoría rechaza regresar a etapas anteriores. Un dato que enciende alarmas tanto en el oficialismo como en la oposición.
El estudio, dirigido por Lucas Romero, revela que un 59,5% de los consultados votaría por un cambio de rumbo si las elecciones fueran hoy, mientras que solo un 36,4% optaría por la continuidad. La gestión de Milei obtiene un 36,8% de aprobación y un 51,8% de desaprobación, una leve mejora respecto a mediciones previas.
¿Qué preocupa a los argentinos?
La corrupción lidera las inquietudes con un 33,4%, seguida del desempleo (28%). En el plano económico, los bajos salarios son la principal preocupación (43,3%), luego el desempleo (21,1%) y los impuestos (16,4%). La inflación, que solía ser el tema central, cae al 8,4%, aunque sigue presente.
Un dato clave: el 50,4% cree que hay que seguir adelante pero en una dirección diferente, mientras que solo el 13,8% quiere volver atrás. Incluso entre los votantes de La Libertad Avanza, un 28,2% pide un cambio de dirección. En Fuerza Patria, el 66,2% también quiere seguir adelante, pero en otro sentido.
La estrategia del Gobierno: evitar el balotaje
Ante este escenario, la Casa Rosada busca ganar en primera vuelta y apuesta a dividir al peronismo. La eliminación de las PASO, que aprueba el 49,1% de los encuestados, sería una herramienta clave para evitar la unidad opositora.
Sin embargo, la oposición no debe confiarse: el deseo de cambio no se traduce automáticamente en apoyo a sus propuestas. “Nada de lo que hay atrás genera simpatía”, advierte Romero.
¿Inflación a cambio de mejores salarios?
La encuesta también consultó sobre la disposición a aceptar un poco más de inflación si los salarios mejoraran. Solo el 29,4% estaría total o bastante dispuesto, mientras que el 50% lo rechaza de plano. El rechazo es transversal, aunque más fuerte entre los votantes oficialistas.
Para Romero, el Gobierno debe tomar nota de que “la dirección actual no genera una mayoría de consensos”, y la oposición, que “el pasado es visto como algo de lo que se debe huir”.