El Dique de Ullum podría recuperar sus playas: los clubes ya se preparan
Tras años de sequía, los clubes del Dique de Ullum ven con esperanza la posibilidad de que el agua vuelva a sus costas. Ya hay trabajos de limpieza y preparativos, pero la incertidumbre por el nivel que alcanzará el embalse mantiene en vilo a los prestadores. ¿Alcanzará para recuperar las playas?
La posibilidad de un mayor caudal de agua en el Dique de Ullum tiene en alerta a los clubes y campings de la zona, que ya comenzaron a trabajar de manera anticipada para recuperar las clásicas “playitas” que la sequía les había arrebatado.
Durante los últimos años, la falta de agua obligó a muchos prestadores a readaptar sus estructuras y a funcionar solo con piletas, quinchos y camping. Pero ahora, ante la eventual presencia de un volumen extraordinario por el deshielo, la expectativa crece y las tareas de limpieza y mantenimiento ya se ven en las costas.
Un escenario incierto pero esperanzador
Todavía no hay precisiones oficiales sobre cuánto podría subir el nivel del embalse ni sobre la política de manejo que aplicará Hidráulica. Sin embargo, el Gobierno provincial creó el Comité Provincial de Respuesta ante Emergencias (COPRE) para coordinar acciones ante un posible caudal de agua extraordinario durante el verano 2026-2027, lo que encendió las alarmas en los prestadores.
Gustavo Mulet, presidente de la Cámara del Perilago de Ullum y administrador del Club Vela y Remo, dijo a Diario de Cuyo: “Estamos bastante expectantes porque no tenemos precisiones. Si bien sabemos que hay mucha nieve, no sabemos cuál será la política de Hidráulica”.
Por ahora, los caudales para riego se mantienen dentro de los cortes programados, con un esquema similar al de los años de sequía. Las definiciones sobre los tres diques de la provincia serán claves para saber cuánto podría subir el nivel de Ullum.
La temporada fuerte en el perilago arrancará después del 15 de noviembre en algunos clubes y a principios de diciembre en otros. Por eso, septiembre, octubre y parte de noviembre son meses clave para los preparativos. “Todos están expectantes y empezando a trabajar”, señaló Mulet, en referencia a los 12 clubes y campings que integran la cámara.
La UNSJ ya piensa en su playa
Uno de los espacios que ya se puso en marcha es el Complejo Náutico Ullum de la Universidad Nacional de San Juan. Florencia Ficcardi, secretaria de Bienestar Universitario, explicó que recibieron información extraoficial sobre la posibilidad de que los diques tengan más agua, lo que permitiría recuperar un sector que no se usa desde la temporada 2018-2019.
“Esto hará que suba el nivel de agua del dique de Ullum y poder habilitar la playa del camping de la Universidad. Estamos trabajando en ese sentido, preparándonos si se concreta esa posibilidad”, afirmó. Ya realizan tareas de limpieza y prevén un reperfilamiento del área con maquinaria, en coordinación con el municipio. Si la playa se habilita en diciembre, habrá que sumar seguridad y guardavidas.
Palmar del Lago, con plan de boyado
En el camping Palmar del Lago, del Sindicato Luz y Fuerza, la noticia también genera expectativa. Hugo Goungi contó que la bajante dejó el agua a hasta 500 metros de la costa y que el paisaje se transformó: “Crecieron arbustos que son árboles”.
La idea es habilitar un sector de baño de unos 30 metros desde la orilla, delimitado con boyas para evitar peligros. “Tenemos tres piletas, pero la gente prefiere el dique”, afirmó. Si el agua vuelve, deberán sumar dos bañeros más y continuar con la limpieza.
Vela y Remo, entre la limpieza y la incertidumbre
En el Club Vela y Remo, Mulet explicó que, por su ubicación, lograron estar operativos durante la sequía, ya que al bajar el agua aparecieron playas que ahora podrían quedar bajo la superficie. “No sabemos hasta dónde va a llegar el agua. En Vela y Remo tenemos que hacer limpieza porque hubo crecientes de las lluvias en febrero y marzo”, precisó.
La llegada de más agua podría significar la recuperación de espacios relegados y una ampliación de la oferta recreativa. Pero, por ahora, la mayor expectativa convive con la falta de certezas: los operadores esperan definiciones sobre el volumen y el manejo del sistema, mientras avanzan con las tareas que pueden realizar antes de la temporada.