El discurso de Milei y la bomba judicial que podría estallar en la cara de la política
Milei se presenta como el CEO contra el sistema en un año clave, pero un escándalo judicial por el “rulo financiero” amenaza con revelar una lista de nombres que conmocionaría al país. ¿Qué tregua secreta y qué maniobras de poder se esconden detrás de la investigación que tiene en vilo a la política y al mundo del espectáculo?
Mientras el Presidente se prepara para abrir las sesiones ordinarias con un discurso que promete profundizar su cruzada contra “la casta”, un escándalo judicial de proporciones amenaza con sacudir los cimientos del poder. La investigación por el “rulo financiero” durante el cepo cambiario contiene una lista de nombres que promete ser explosiva.
La autopercepción de un ministro clave del Gobierno sirve de prólogo para el mensaje que Javier Milei dará hoy en el Congreso. “Es verdad que arrancamos despelotados, pero tenemos un plan y somos metódicos. Yo, de la Casa Rosada, me voy a las ocho de la noche. Ceno con mi familia. No nos van a encontrar en un after político de madrugada como a la casta”, declaró, delineando la esencia del relato presidencial: el CEO contra el sistema.
Este tono marcará el inicio del camino hacia la reelección, un trayecto que el oficialismo planea pavimentar con más reformas. La eliminación de las PASO, penas más duras, ajustes previsionales y retoques tributarios serían la alfombra hacia un segundo mandato. La idea de fondo, según se insinúa desde el entorno más cercano, es una reforma constitucional que “inmortalice” los cambios.
¿Una tregua judicial que esconde una bomba de tiempo?
Mientras la escena política se reconfigura, con Cristina Kirchner soltando riendas y Mauricio Macri evaluando un regreso, un frente judicial podría cambiar todas las cartas. TN reveló una llamativa tregua entre Elías Piccirillo, conocido como “El rey del blue”, y su ex socio Francisco Hauque.
Hauque desistió a último momento de un recurso para anular la prisión domiciliaria de Piccirillo, quien fue procesado por plantar droga en un operativo trucho para no pagar una deuda de 6 millones de dólares. “Mmmm, rarísimo. Esto no lo vi jamás”, comentó un operador judicial sobre el giro inesperado.
El caso es la punta del iceberg de una investigación mucho mayor: el “rulo financiero” durante el cepo cambiario. La maniobra consistía en comprar dólares al valor oficial para venderlos en el mercado blue, con ganancias que llegaron al 200% en el último año del gobierno de Alberto Fernández y Sergio Massa.

Un ex policía, “El Lobo Smith”, declaró como arrepentido el año pasado y aportó un pen drive con información “muy sensible”. Entre los investigados están Piccirillo, Hauque, Martín Migueles (novio de Wanda Nara) y Ariel Vallejo, un financista cercano a Claudio “Chiqui” Tapia, presidente de la AFA.
La causa, que involucra a tres jueces federales, tuvo un movimiento clave recientemente. Desde el 18 de febrero, una de las partes recayó en el juzgado de Ariel Lijo, el candidato fallido del Gobierno para la Corte Suprema. En los pasillos de tribunales aseguran que se trata de un escándalo de gran calibre, no solo por los montos en dólares, sino por la lista de “ricos y famosos” que podría salpicar.
La guerra por las cajas: AFA, política y una mancha venenosa
El rulo financiero se entrelaza con otro frente de batalla: la pelea del Gobierno con la AFA. La administración de Milei derogó un régimen especial que beneficiaba a la entidad futbolística, lo que desató una guerra por aportes patronales. El juez Diego Amarante investiga a Chiqui Tapia por una denuncia del Estado.
En este contexto, surgió una estrategia judicial peculiar. El abogado de Tapia, Gregorio Dalbón, insinuó que el juez Amarante recibió entradas de la AFA para ver a la Selección, hablando de “dádivas”. En el ambiente judicial, esto se interpreta como una maniobra de “mancha venenosa”: autoincriminarse en un delito menor para intentar sacar a un juez de una causa mayor.
La obsesión de Tapia es mudar la sede social de la AFA a un terreno en Pilar. El objetivo no es solo escapar de la Inspección General de Justicia (IGJ) de la Ciudad, sino conseguir una jurisdicción más favorable: Campana, bajo el juez Adrián González Charvay. Para ello, contó con un aliado clave: el gobernador Axel Kicillof, quien le proporcionó una certificación de domicilio en Pilar para apelar el rechazo de la IGJ.

Kicillof, que sueña con el lanzamiento de su candidatura presidencial y con ver a Messi en el Estadio Único de La Plata, le concedió a la AFA la concesión del coloso por 5 años a cambio de un canon considerado una “ganga”: 83 millones de pesos mensuales y el 30% de los shows no deportivos.
La pulseada interna y el cambio de figuritas
Mientras tanto, en el peronismo bonaerense se libra una pulseada por el poder. La Cámpora impuso a Mario Ishii como vicepresidente primero del Senado provincial, frustrando el deseo de Kicillof de colocar a Ayelén Durán, aliada de “El Cuervo” Larroque. “Era una mojada de oreja tremenda”, razonó un peronista histórico.
Esta movida, impulsada por Cristina Kirchner, busca asegurar gobernabilidad mientras se mira la fecha para adelantar las elecciones en la Provincia. En medio de estas tensiones, hasta hubo “una amenaza de intervenirle la firma” a la senadora Verónica Magario.
En el plano nacional, el Gobierno avanza en su agenda “reformista” con la vista puesta en la reelección, pero lo hace con un apoyo legislativo justo. Milei se quedó a un solo voto de los dos tercios necesarios para nombrar un juez en la Corte Suprema nacional. Mientras, en la provincia, la orden de CFK y Massa es clara: completar la Corte bonaerense “antes del Mundial”.
En este tablero de ajedrez, un posible “cambio de figuritas” podría ser explosivo. Se especula con que Juan Bautista Mahiques, quien acaba de renunciar a la AFA, podría ser el nuevo ministro de Justicia de la Nación, reemplazando a Mariano Cúneo Libarona. Desde ese lugar, le tocaría designar a los veedores que auditen a Chiqui Tapia, cerrando un círculo de tensiones que parece no tener fin.
Mientras la economía sigue siendo la gran preocupación, con 22 mil empresas cerradas y 300 mil empleos perdidos en dos años, la política insinúa que los viejos rulos, aquellos que mezclan dinero, poder y futbol, siempre vuelven. Y esta vez, podrían estallar con nombres que muchos preferirían mantener en la sombra.