El dispositivo que atiende salud mental a las 3 de la mañana en Chaco y por qué los especialistas piden hablar sin miedo
En Chaco, la Guardia Remota de Salud Mental atiende las 24 horas, incluso de madrugada. Dos psicólogas explican por qué el silencio y las frases hechas pueden ser el peor enemigo, y qué se puede hacer antes de que sea tarde.
Las psicólogas Laura Díaz y Antonella Melagrani, de la Dirección de Guardia Remota de Salud Mental del Chaco, explicaron cómo funciona el servicio provincial que atiende las 24 horas y remarcaron que la prevención del suicidio requiere escuchar, preguntar y acompañar. También señalaron que familiares, amigos, docentes y compañeros de trabajo pueden consultar cuando detectan señales de alarma.
En el marco del mes de la prevención del suicidio, las profesionales hablaron con CIUDAD TV sobre el rol del dispositivo frente a situaciones de crisis y padecimientos vinculados con la salud mental.
La Guardia Remota depende de la Dirección de Salud Mental del Ministerio de Salud Pública del Chaco y está disponible en toda la provincia durante las 24 horas. Funciona por llamadas telefónicas y WhatsApp, y es atendida por profesionales de salud mental que realizan una primera escucha y brindan orientación.
Díaz explicó que durante septiembre se reforzaron las acciones de difusión y sensibilización por el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que se conmemora cada 10 de septiembre. Remarcó que se trata de una problemática que puede prevenirse y que existen herramientas y dispositivos para acompañar a quienes atraviesan momentos de sufrimiento.
No hace falta estar en una situación límite para pedir ayuda
La Guardia Remota no está destinada únicamente a quienes atraviesan directamente una crisis. Familiares, amigos, compañeros de trabajo, docentes y otras personas cercanas también pueden comunicarse cuando detectan cambios o situaciones que les generan preocupación.
“Muchas de las consultas que recibimos no son de las personas que están atravesando alguna situación difícil, sino de familiares, amigos, allegados o compañeros de trabajo que identifican que algo puede estar pasando”, explicaron.
El dispositivo cuenta con atención nocturna, por lo que puede recurrirse a un profesional incluso durante la madrugada. Además de la primera escucha, el objetivo es orientar sobre los recursos disponibles en el sistema público de salud y facilitar el acceso a los dispositivos de atención existentes en la provincia.
Hablar del suicidio no induce a hacerlo
Durante la entrevista se abordó uno de los principales mitos: la creencia de que preguntar directamente a una persona si tiene pensamientos de muerte o de quitarse la vida puede inducirla a realizarlo. Melagrani sostuvo que esa idea es incorrecta y que, por el contrario, es necesario poner en palabras lo que ocurre.
“Hay que poner en palabras lo que pasa, hay que acercarse a esa problemática, hay que hablarla, no hay que tener miedo”, señaló.
Las profesionales destacaron la importancia de preguntar cómo está una persona, ofrecer escucha y evitar respuestas que minimicen o cuestionen su sufrimiento. Frases como “tenés una vida hermosa” o “no tenés motivos para estar así” pueden desconocer la manera particular en que cada persona experimenta una situación. La propuesta es acercarse desde la escucha y ofrecer ayuda: preguntar qué necesita, hacerle saber que no está sola y acompañarla en la búsqueda de asistencia.
Los factores sociales también inciden
Consultadas sobre una eventual percepción de incremento de las situaciones vinculadas al suicidio, las profesionales señalaron una combinación de factores sociales y contextuales. Mencionaron las consecuencias que todavía pueden observarse después de la pandemia y el aislamiento por COVID-19, además de las dificultades laborales, sociales y económicas actuales.
También hicieron referencia a las presiones vinculadas con determinados modelos de éxito, especialmente entre adolescentes y jóvenes: la exigencia de alcanzar rápidamente objetivos, acceder a bienes, tener éxito laboral y responder a múltiples expectativas sociales. Señalaron además situaciones de soledad entre adultos mayores y la necesidad de prestar atención a las personas del entorno, independientemente de su edad.
En ese contexto, insistieron en no esperar a que aparezca una situación extrema para intervenir. Preguntar, escuchar y acompañar puede ser un primer paso para que alguien pida ayuda.
El rol de los medios y la responsabilidad al informar
Otro de los puntos abordados fue el tratamiento periodístico de los suicidios. Las profesionales destacaron que los medios tienen una responsabilidad importante y que el abordaje debe evitar el morbo y los detalles innecesarios, brindando información útil para quienes atraviesan una situación similar. Consideraron fundamental que la cobertura incluya dónde pedir ayuda y cuáles son los recursos disponibles.
También señalaron que un antecedente de suicidio en la familia o el grupo afectivo cercano puede constituir un factor de riesgo, por lo que es importante hablar de estas situaciones y romper con los silencios que históricamente rodearon la problemática.
Salud mental: entre la desestigmatización y la patologización
Las profesionales destacaron que en los últimos años hubo una mayor apertura social hacia la consulta con psicólogos y psiquiatras, lo que permitió cuestionar prejuicios que asociaban la atención en salud mental con la idea de “estar loco”. Sin embargo, advirtieron sobre otro fenómeno: la tendencia a patologizar situaciones propias de la vida cotidiana.
Plantearon que no todo comportamiento que genera dificultades en un niño o adolescente requiere necesariamente una intervención terapéutica. Por ejemplo, determinadas conductas en el ámbito escolar o familiar deben comprenderse dentro del contexto en que se producen y no traducirse automáticamente en un diagnóstico. La Guardia Remota también cumple allí una función de orientación para padres, docentes y otros adultos referentes.
“Los psicólogos tampoco resolvemos todo”, explicaron, y remarcaron que hay situaciones en las que el acompañamiento del entorno afectivo puede ser más adecuado que una intervención terapéutica.
Qué recursos existen en la provincia
La Guardia Remota funciona como dispositivo de orientación para acceder a otros servicios de salud mental. Las profesionales señalaron que cada vez hay más equipos y profesionales de psicología en los centros de salud, por lo que una persona puede recurrir al establecimiento más cercano y consultar por la disponibilidad de atención.
Además, recordaron que el Hospital Julio C. Perrando cuenta con una guardia de salud mental las 24 horas para situaciones de urgencia. Explicaron que actualmente no debería utilizarse el criterio de “zona programática” para impedir una primera atención: ante una persona que consulta, corresponde realizar una primera escucha y evaluar la situación para determinar el dispositivo más adecuado.
La Guardia Remota también recibe consultas de quienes necesitan orientación para conseguir un turno o saber dónde acceder a atención psicológica.
El mensaje central de las profesionales fue que la prevención requiere involucrarse con el otro: prestar atención a los cambios, preguntar cómo está, escuchar sin juzgar y ofrecer ayuda cuando sea necesario.
“Hablar, preguntar qué te pasa, no te veo bien, ¿necesitás algo?”, plantearon como formas concretas de acercamiento. En situaciones de sufrimiento, remarcaron, que una persona pueda dar el paso de pedir ayuda es un momento importante que debe ser acompañado.