El doble logro de Iván Gullo que nadie esperaba: campeón en su categoría y subcampeón entre los pesados
Iván Gullo, fisicoculturista paranaense, consiguió un doble podio en el torneo Musumeci: campeón en Seniors hasta 70 kilos y subcampeón en Challenger contra atletas de más de 100 kilos. ¿Cómo preparó semejante hazaña? Conocé los detalles de su rutina y sus próximos desafíos.
El fisicoculturista paranaense Iván Gullo volvió de Córdoba con dos trofeos bajo el brazo: se consagró campeón internacional en Seniors hasta 70 kilos y, contra todos los pronósticos, se subió al podio en la categoría Challenger, donde compitió contra atletas de más de 100 kilos.
El escenario fue el torneo Musumeci, que reunió a algunos de los mejores exponentes del país y competidores del exterior. Gullo, que lleva cuatro años compitiendo de manera ininterrumpida, llegó con la idea de mostrar el resultado de su preparación. Lo que consiguió superó incluso sus propias expectativas.
“Fui con la idea de dar lo mejor de mí, como en cada torneo. El trabajo diario de años se ve reflejado en cada puesta en escena. Fui con la bandera del trabajo a pulmón, del sacrificio y a dar todo lo mejor de mí”, contó en diálogo con UNO.
¿Qué pasó en la categoría Challenger?
El primer puesto llegó en Seniors hasta 70 kilos, su categoría, donde logró imponerse y consagrarse campeón. Después apareció la posibilidad de probarse en Challenger, una categoría en la que compiten atletas de más de 100 kilos. Gullo aceptó el desafío y terminó segundo entre cinco participantes.
“Con 70 kilos hacer algo así es soñado. Jamás lo imaginé”, reconoció el atleta.
El torneo tuvo además un condimento especial por el nivel de los participantes. Gullo compartió escenario con atletas de distintos lugares y con competidores que incluso cuentan con experiencia mundialista. “Si ganás, le ganás al mejor y, si perdés, obviamente vas a perder con el mejor. Eso no tiene precio”, resumió.
La cuenta pendiente que ya no es
La consagración no comenzó en Córdoba. Detrás de esos dos trofeos existe una rutina que sostiene desde hace años y que prácticamente no contempla pausas. Lleva cuatro temporadas compitiendo y entrenando de manera continua.
El Musumeci representaba una cuenta pendiente. El año pasado había decidido no participar porque entendía que todavía no estaba en las condiciones que pretendía. Esta vez tomó otra decisión: prepararse a fondo y asumir el desafío. “Este torneo lo hice por primera vez. El año pasado lo iba a hacer, pero no me vi en la condición en la que quería presentarme. Entonces lo dejé pasar y este año le puse toda la ficha”, explicó.
El resultado confirmó que la decisión había sido acertada. Sin embargo, el calendario no le permitió demasiado tiempo para disfrutar. Gullo regresó de Córdoba y pocas horas después retomó la dieta y el entrenamiento.
En cuatro semanas tendrá por delante el Campeonato Nacional, donde deberá conseguir un podio para clasificarse al Sudamericano. Seis semanas después llegará esa competencia internacional, que se disputará en Argentina.
Una rutina milimétrica que no da tregua
Para entender la preparación de Gullo hay que mirar el reloj. Su día comienza aproximadamente a las 4.30, cuando realiza una hora de cardio antes de ir a trabajar. Después de cumplir con su jornada laboral llega el momento del entrenamiento en el gimnasio.
En la actualidad realiza seis comidas diarias. No se trata solamente de comer determinada cantidad de alimentos, sino de hacerlo en horarios precisos y respetando una planificación que no admite desvíos.
Su desayuno puede incluir una tortilla de arroz con huevos y café negro. Durante el día aparecen frutas, galletas de arroz, pollo con verduras, carne, pescado y arroz. Todo está medido y organizado. “Tengo todo tan estructurado y pactado que no me imagino mi vida sin el fisicoculturismo. Estoy tan adaptado que, si hay que comer poco, como poco; si hay que comer mucho, como mucho. Si hay que entrenar dos horas, entreno dos horas”, explicó.
La diferencia, entiende, está en la cabeza. El entrenamiento forma parte de una rutina incorporada, pero sostener la alimentación durante meses y evitar las tentaciones cotidianas representa otro desafío. “En la heladera tengo los tuppers separados, las comidas numeradas. No tengo otra cosa. No hay margen de error”, relató.
El sacrificio se vuelve todavía más evidente cuando aparecen situaciones habituales para cualquier persona: una cena con amigos, una pizza, un asado o simplemente una comida fuera de la planificación.
Gullo no renuncia por completo a los encuentros, pero adapta su rutina. Puede presentarse con su propio recipiente de comida y continuar con la dieta mientras el resto disfruta de otra cosa. “Es un deporte muy solitario, por así decirlo. Hay una parte social que dejo de lado. El enfoque está siempre ahí. Son sacrificios que no todos están dispuestos a hacer”, sostuvo.
El premio después del escenario
Paradójicamente, después de semanas de restricciones, uno de los momentos más disfrutados llega cuando termina la competencia. Luego de bajar del escenario, el atleta puede darse un permitido. Tras el torneo en Córdoba, Gullo compartió una pizza y pasta con amigos. “Es el plus que tiene el torneo. La pasás mal, tenés hambre, deshidratación y después que te bajás del escenario, y más si ganaste, se disfruta doble”, explicó.
Para él, ese instante también tiene un valor emocional. No se trata únicamente de comer algo diferente, sino de compartirlo con las personas que estuvieron acompañándolo durante todo el proceso. Pero el permitido dura poco. Al día siguiente, la rutina vuelve a empezar.
Lo que se viene para Iván Gullo
En cuatro semanas buscará ganar el Nacional y conseguir la clasificación al Sudamericano. Su intención es llegar a esa competencia como el mejor argentino de su categoría. Después, si las condiciones acompañan, aparecen nuevos desafíos en el horizonte. Hay competencias en Chile y Ecuador, mientras que en diciembre se disputará otro torneo argentino que también podría formar parte de su calendario.
Momento de agradecer
Iván Gullo destacó el acompañamiento de las personas que lo sostienen durante su preparación. El paranaense agradeció especialmente a su familia, a sus amigos Alex y Emanuel, quienes lo acompañan en cada torneo, y a su compañero de entrenamiento.
También tuvo palabras para el gimnasio donde entrena y desde donde recibió un fuerte respaldo. Valoró el apoyo de sus compañeros de la Cámara de Diputados de Entre Ríos, especialmente de su grupo de trabajo, que le permite enfocarse en su deporte.
Finalmente, destacó el respaldo de las autoridades de la Cámara, incluido su presidente, por otorgarle las licencias necesarias.