El documental de 5 horas y media sobre Borges que tiene a todos en el cine sin pestañear
Cinco horas y media de película, salas llenas y un equipo que se pelea por quién sabe más de Borges. El documental de Llinás y El Pampero ya es un fenómeno, pero hay un tramo que deja al público en silencio absoluto.
Se llama "Biografía de Jorge Luis Borges" y ya es un fenómeno en Malba cine y Cine Cacodelphia. Mariano Llinás y el colectivo El Pampero Cine firmaron una película que dura cinco horas y media, que agota entradas y que propone un retrato del escritor muy lejos de la solemnidad.
El arranque ya marca el tono. En la primera escena, unos libros se apilan sobre una mesa y caen con rudeza, uno sobre otro. El gesto de descuido hacia el objeto que atraviesa todo el film se repite después con vasos húmedos apoyados sobre páginas valiosas, subrayados, anotaciones y manuscritos originales manoseados sin miramientos.
Antes de las virtudes, un texto introductorio se detiene en los defectos: fealdad, desdicha. Una manera de empezar que incomoda al espectador y que, al mismo tiempo, lo convierte en parte activa del viaje que proponen Llinás y sus compañeros de El Pampero.
Un experto como coprotagonista
En esta aventura hay un socio indispensable: Ernesto Montequin, presentado como personaje principal. Traductor celebrado —entre sus trabajos figura Prohibido morir aquí, de Elizabeth Taylor—, albacea de Silvina Ocampo y de Bioy Casares y director del centro de documentación UNESCO-Villa Ocampo, fue el experto designado por la institución estadounidense ISLAA, creada por el argentino Ariel Aisiks.
Su misión: revisar la mayor colección de objetos de Borges, formada por Nicolás Helft. Allí aparecen manuscritos con la letra pequeña y prolija del escritor, que en los cuadernos de la transición hacia la ceguera cambia por la cursiva segura de su madre, doña Leonor Acevedo. Es uno de los tantos hallazgos que el público descubre junto a los investigadores en pantalla.
Que una sala llena acompañe a los protagonistas en el asombro por una anotación al margen de una hoja vieja, en plena época de scrolling zombie, es una de las experiencias más felices que regala la película.
Sherlock y Watson con lupa en mano
Con el origen del encargo ya revelado y un tono de irreverencia y arbitrariedad que deja cabos sueltos, Llinás despliega su verborragia con estructura de work in progress compartido. La película interpela todo el tiempo: se discute con ella, irrita, hace reír. El espectador estira el cogote para asomarse, junto a Llinás y Montequin —Sherlock y Watson—, a la lupa que agranda palabras.
El objeto de la película es profundamente borgeano y contiene significados potentes: la búsqueda detectivesca y la visión asistida de un escritor que se quedó ciego son los más evidentes.
Un diario de proyecto, con risas y silencios
Las secuencias se ordenan alfabéticamente, como un diario abierto de proyecto. El encuentro con Montequin es el punto de partida: de ahí surge la idea de una biografía a partir de la colección de papeles. Después vienen las idas y vueltas sobre la película misma: qué hacer, adónde ir, cómo contar. En cinco horas y media casi no hay silencio capaz de pausar la voz engolada y graciosa de Llinás, que se escucha a sí mismo sin disimulos. Su ego es el de un cómico antihéroe que compite con Montequin, le superpone su voz omnipresente y pierde, según confiesa, porque el experto sabe más.
Contra lo que podría suponerse, sobre todo si se conoce poco el cine de Llinás, la película es fresca, ocurrente, divertida y muy graciosa. Las risas se apagan en tramos específicos, cuando de las cajas salen revistas con entrevistas en las que Borges dice barbaridades: en términos contemporáneos, un facho. El silencio es absoluto ante su condecoración con Pinochet y su encuentro con Videla, junto a Ratti, Sabato y otros. Equivocaciones que le habrían costado el Nobel, entre otras cancelaciones permanentes.
La película cierra ese momento con otro reportaje, ya en democracia: hijo de su tiempo y de su linaje, Borges fue un genio de la literatura, pero también un ser humano que cambió, que erró y recapacitó. Aunque su imagen no forme parte de los grandes argentinos como Favaloro en las publicidades de los mundiales, como señala Llinás.
Los lugares de Borges, del cuento y de la vida
Hay momentos inolvidables, y los dos intervalos se agradecen para comentarlos. Las excursiones a los lugares de Borges y de sus cuentos son fascinantes y caprichosas, acaso lo más disfrutable de un festín generoso y simpatiquísimo. También recorre los sitios de su vida: Coronel Suárez y Adrogué, Palermo viejo y Montevideo, Reikjavic, Austin, Ginebra.
Se develan intimidades, anécdotas hilarantes y terribles que algunos conocerán y que para muchos serán revelaciones totales. Todos saldrán sabiendo un poco más del gran escritor argentino, incluidos sus misteriosos secretos. Hay decenas de chistes sutiles, dardos al pasar y referencias para entendidos. Pero la película contagia tal entusiasmo y transmite con tanta eficacia el brillo de la literatura de Borges que invita a cualquiera a meterse en la aventura de su vida.
Excesiva, intelectual, soberbia y desbordante, su propia existencia aparece como resultado de la literatura borgeana. Algo de eso dice Llinás entre las millones de cosas que dice: el escritor que cambió para siempre la literatura, el que hizo de ella su vida y fue una sola cosa con ella, cosechó la forma de biografía más coherente de todas, la pasión por contar historias.
"Biografía de Jorge Luis Borges" puede verse en Malba cine y en Cine Cacodelphia.