El dólar bajó, pero hay un número que se disparó a máximos históricos
El Gobierno insiste con más ajuste y tasas altísimas, pero la fuga de capitales no se detiene: la comisión para sacar pesos del país tocó un récord histórico. ¿Cuánto cuesta hoy mandar dólares afuera?
El peso se apreció más de 2% desde los primeros días de septiembre, una jugada que el equipo económico de Javier Milei y Luis Caputo sostiene a fuerza de recesión y atraso cambiario. Sin embargo, ese movimiento no logró controlar la inflación ni frenar la salida de dólares: el proceso de desinflación sigue sin consolidarse y el año cierra con un 33% interanual.
La apuesta oficial de apreciar el peso y licuar el poder de compra de los salarios —golpe más duro todavía si se mira el ingreso disponible de las familias— fracasó como herramienta antiinflacionaria. El dato de septiembre, 1,9%, estuvo impulsado por subas de 2,4% en servicios (con un salto de 3,1% en mantenimiento de vivienda) y de 2% en alimentos y bebidas.
Más ajuste y una tasa que se disparó al 25%
El equipo económico redobló este miércoles la apuesta monetaria. En la licitación de deuda absorbió 36% más de lo que vencía, pero la tasa de caución a un día —la referencia de la política monetaria— se estiró hasta 25% anual al promediar la rueda.
Ni la apreciación del peso ni la suba de tasas lograron torcer el proceso de dolarización y fuga. El mercado financiero operó 543 millones de dólares: 305 millones vía MEP, con acreditación en cuentas locales, y 238 millones vía contado con liquidación, con acreditación en el exterior.
Los tipos de cambio de esas operaciones —1.534,9 pesos el MEP y 1.618,4 pesos el CCL— dejaron a la vista una comisión que trepó a máximos históricos de 5,4% para sacar pesos del país. El riesgo país volvió a superar los 600 puntos: por qué la inflación de Estados Unidos pone en alerta a la Argentina">El Riesgo País volvió a superar los 600 puntos y cerró en 611.
El dólar mayorista y la compra del BCRA
La oferta extraordinaria de divisas, proveniente de la liquidación de deudas que toman las empresas, empujó a la baja al dólar mayorista, que terminó este miércoles en 1.514,6 pesos. Se trata de un 1% por debajo del pico del 28 de septiembre, cuando había tocado 1.528,75 pesos.
El Banco Central aprovechó esa baja para comprar el martes 291 millones y el miércoles 101 millones (el lunes no hubo operaciones por el feriado). Aun así, la demostración de acumulación de reservas ya no alcanza para desalentar las expectativas de crisis cambiaria de cara al año electoral.
El atraso del peso frente al "dólar histórico"
Cuando Milei asumió la presidencia, su primera medida fue una devaluación que llevó el dólar oficial de 366 a 800 pesos. Actualizado por inflación, ese valor equivaldría hoy a 2.780 pesos, según estimaciones publicadas por El Destape. Incluso el dólar de la gestión de Alberto Fernández, ajustado por IPC, se ubica en 1.598 pesos, todavía por encima del valor actual en el mercado oficial.
Ese atraso alimenta todas las expectativas de devaluación. La única diferencia es entre quienes apuestan a que se concreta durante la campaña electoral por la presión dolarizadora y quienes creen que llegará incluso si Milei logra la reelección. "Si a Milei le parecieron poco esos 366 que hoy son 1598, es factible que él mismo, luego de ganar, devalúe la misma cantidad que en 2023 y lo lleve a 2780", es el razonamiento que reflejó este medio.
Recesión, consumo y año electoral
La menor disponibilidad de recursos de las familias, combinada con un atraso cambiario que dificulta las exportaciones y expone a la producción local a la competencia subsidiada de productos importados, anticipa que la recesión técnica —dos trimestres seguidos de caída— puede estirarse al cuarto trimestre.
Si los pronósticos se confirman, el Gobierno ingresará al año electoral en recesión y con una caída acumulada del consumo interno de prácticamente todo el último año. Desde los informes que consultoras elaboran para fondos de inversión y bancos internacionales advierten que, sin recuperación del consumo, las chances de una reelección se alejan.
Ese análisis, que se viene repitiendo desde principios de año, retroalimenta la presión para la salida de capitales. Por ahora, esa presión queda escondida en el dólar oficial gracias a la emisión récord de deuda privada. Pero en 2027, si el atraso cambiario continúa, esas mismas empresas pueden presionar en el mercado oficial para recomprar las divisas que vendieron, generalizando la expectativa de devaluación.