El dólar barato de Milei según el Big Mac: ¿cuánto falta para una devaluación?
El índice Big Mac ajustado revela que el peso está sobrevaluado un 19%. ¿Se viene una devaluación? Los detalles que marcan el pulso de la economía.
El peso argentino está 19% sobrevaluado frente al dólar según el último Índice Big Mac ajustado por PIB per cápita que publica The Economist. Una señal que enciende las alarmas sobre el atraso cambiario, uno de los temas más espinosos de la gestión de Javier Milei. Pero, ¿qué dice realmente este indicador y por qué todos miran al dólar?
¿Qué dice el Big Mac sobre el peso?
El Índice Big Mac, creado en 1986 por la economista Pam Woodall, compara el precio de la hamburguesa de McDonald's en distintos países para explicar la paridad del poder adquisitivo. En su versión ajustada por PIB per cápita, el precio 'correcto' del Big Mac en Argentina debería ser de 4,97 dólares, pero en julio costó 5,91 dólares. Esa diferencia del 19% indica que el peso está sobrevaluado.
En la comparación tradicional, sin ajuste, el Big Mac argentino costó 5,91 dólares (8.700 pesos, con un tipo de cambio de 1.473 pesos por dólar), frente a los 6,22 dólares de Estados Unidos. Ahí el peso aparece subvaluado un 5%, pero el ajuste por ingresos relativos cambia el panorama.
¿Hay atraso cambiario?
El Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral (ITCRM) del Banco Central, una medición más rigurosa, se ubicó en 85,82 puntos en julio. Aunque no es el mínimo histórico (fue 66,46 en octubre de 2001), está en una zona de fuerte apreciación del peso: solo en una cuarta parte de los meses desde 1997 el tipo de cambio real estuvo igual o más apreciado. La mediana histórica es de 105 puntos.
Estos dos indicadores, con metodologías diferentes, apuntan a lo mismo: el dólar está barato. Y eso genera incentivos a la cobertura cambiaria, alimentando las expectativas de devaluación.
La seducción del dólar barato
Un tipo de cambio apreciado ayuda a bajar la inflación y abarata los viajes al exterior, pero con el tiempo erosiona la competitividad de las empresas locales, especialmente las pymes industriales. Las petroleras, mineras o agroexportadoras pueden tolerarlo mejor, pero el empleo intensivo sufre.
Esta vez, sin embargo, hay un elemento nuevo: hay más dólares que nunca. En el primer semestre de 2026, las exportaciones crecieron 24,4% interanual hasta 49.454 millones de dólares, con un superávit comercial de 13.923 millones. Vaca Muerta, el agro y la minería generan divisas récord.
¿Por qué entonces todos miran al dólar?
Si hay abundancia de dólares, ¿por qué persiste la desconfianza? La respuesta está en la fragilidad del programa económico de Milei. La inversión no despega: en el primer trimestre de 2026, la formación bruta de capital fijo se derrumbó 11,6% interanual, mientras el PIB creció 2,3%.
Milei apostó a que el ajuste fiscal, la desregulación y la apertura de mercados atraerían inversiones en cadena, pero no ocurrió. La economía produce dólares en enclaves (energía, minería, agro) sin lograr un proceso generalizado de acumulación de capital.
Oportunidad desperdiciada
Con dólares de sobra, Argentina podría ampliar su estructura productiva con políticas industriales y crediticias inteligentes. Pero Milei eligió la apertura importadora y la retracción de la inversión pública, confiando en que la iniciativa privada ocuparía los espacios vacíos. Los datos muestran que esa apuesta no funciona.
La paradoja final
Milei tiene dólares, pero no logra que generen confianza en el peso. La expectativa de devaluación no nace solo del Big Mac, sino de la percepción de que el esquema económico no es sostenible. A medida que se acerquen las elecciones de 2027, la cobertura cambiaria se intensificará. La historia enseña que los argentinos no esperan a conocer el resultado electoral para comprar dólares.