El domingo vuelve el fútbol a La Ciudadela, pero la policía mira otra cosa en la popular
El "Santo" juega el domingo en casa, pero la policía no apunta al partido: los 17 detenidos de la última pelea en la popular quedaron libres y habrían prometido venganza. Quién maneja la tribuna, y por qué la caja millonaria está en juego.
El "Santo" recibe a Ferrocarril Midland este domingo desde las 18:30, en un partido que asoma decisivo para sus aspiraciones de meterse en el Reducido por el segundo ascenso. Sin embargo, la atención de las autoridades provinciales no estará puesta en la pelota: el operativo de seguridad se diagramó a medida de una interna de barra que sigue abierta y que ya dejó heridos y detenidos.
La preocupación excede lo deportivo. San Martín marcha décimo en su zona, a cuatro puntos de la clasificación, pero el clima en el estadio se tensó después de los incidentes ocurridos hace dos semanas, cuando la tribuna popular se convirtió en escenario de una pelea a puño y arma entre dos sectores de la propia hinchada.
Qué pasó en la tribuna ante Gimnasia y Tiro
Aquel día, con victoria local 1-0 sobre el conjunto salteño, el centro de la popular fue tomado por el enfrentamiento entre la facción oficial y un grupo disidente que responde al nombre de 'El Piolín'. Ese sector reúne a exintegrantes de 'La Banda del Camión', la estructura que durante años manejó Sergio "Flay" Roldán.
La ofensiva buscaba desalojar del centro de la tribuna a 'La Brava' y 'Barrio Oeste II', los grupos alineados con la conducción histórica. El saldo fue contundente: 17 miembros de 'El Piolín' quedaron detenidos. Tras recuperar la libertad, habrían prometido represalias, lo que obligó a las fuerzas de seguridad a rediseñar el operativo del domingo.
En medio del caos, los hinchas que nada tenían que ver con la pelea reaccionaron con un repudio generalizado. "Que se vayan todos", fue el grito que se escuchó desde las plateas mientras las facciones se cruzaban en el centro de la tribuna.
La caja que mueve la popular
Detrás de la disputa por unos metros de tribuna hay un negocio que mueve cifras millonarias. La reventa de entradas, la venta de bebidas en los accesos, el merchandising oficial y el narcomenudeo en los alrededores forman parte de un entramado económico que los distintos grupos no están dispuestos a ceder.
El control de ese espacio perteneció durante décadas a la familia Ale. Pero la cúpula oficialista atraviesa un momento delicado en la Justicia: su referente actual, Facundo Ale, cumple prisión domiciliaria por su participación en un tiroteo durante una fiesta electrónica en Tafí Viejo. Su mano derecha, Santiago Villafañe, está preso por abuso de armas de fuego y amenazas.
Ese vacío de poder es el que aprovechó el sector disidente. Ya había dado señales en mayo de 2026, con el robo de banderas como primer antecedente violento.
De la "Chancha" al regreso del clan
La historia de la barra de San Martín se remonta a mediados de los noventa, cuando Ángel "el Mono" Ale y su hermano Rubén "la Chancha" Ale —ex presidente del club y fallecido en 2023— manejaban la institución y la tribuna sin contrapesos.
Las investigaciones judiciales, entre ellas la causa Marita Verón, los desplazaron del poder y abrieron la puerta para que los Roldán, con "Flay" a la cabeza y creador de Hinchadas Unidas Argentinas, tomaran el control. La hegemonía de 'La Banda del Camión' se extendió hasta 2022, cuando el clan Ale recuperó el mando a través de Facundo Ale, impulsado por "el Mono" desde la cárcel.
El calendario judicial promete sacudir el tablero otra vez: en 2027 "el Mono" Ale terminará de cumplir su condena de 10 años por asociación ilícita. Ese regreso anticipado es el que acelera la urgencia de las facciones disidentes por definir quién maneja la popular antes de que los antiguos jefes vuelvan a la escena.