El drama de alquilar en Rosario: los precios no frenan y cada vez más familias son inquilinas
Los alquileres en Rosario no dan tregua: suben hasta 36% interanual y el salario mínimo ya no alcanza para un monoambiente. ¿Qué pasó con la oferta que prometía bajar los precios?
En Rosario, alquilar se convirtió en una odisea cada vez más cara. Un informe del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (Ceso) reveló que los precios de los alquileres siguen subiendo sin freno, a pesar de que la oferta de viviendas creció un 72% en el último año. La consecuencia: el porcentaje de familias que alquilan pasó del 12% en 1980 al 37% actual.
Celina Calore, economista del Ceso, explicó que durante el primer semestre de 2026 los alquileres subieron casi al ritmo de la inflación, aunque con diferencias según el tipo de propiedad. “Los monoambientes son los que más han crecido, con subas promedio de un 35% interanual en junio”, señaló, un porcentaje que superó la inflación general del 33%.
¿Cuánto cuesta alquilar hoy en Rosario?
Según el relevamiento, los departamentos de un ambiente aumentaron un 36% interanual, los de dos ambientes un 29% y los de tres ambientes un 33%. En junio, los monoambientes subieron un 2,7% respecto a mayo, y los de tres ambientes un 4,3%, mientras que los de dos ambientes se mantuvieron estables. El precio promedio de un monoambiente ya ronda los $380.000, una cifra que supera el salario mínimo.
La economista advirtió que “los ingresos van quedando cada vez más atrás en relación con los aumentos de los alquileres”. Los jubilados que cobran la mínima de $473.000 destinan prácticamente todo su haber al pago de un alquiler, sin contar servicios y expensas, que pueden sumar hasta un 16% adicional.
El efecto “inquilinización”
El informe del Ceso también destacó que la cantidad de viviendas en alquiler se disparó un 72% interanual, pero eso no se tradujo en precios más accesibles. “Hay una gran rotación de inquilinos”, explicó Calore. “Tras la derogación de la Ley de Alquileres, los contratos pasaron de tres a dos años, y cuando llega la actualización, muchas familias no tienen más opción que mudarse”.
El fenómeno de “inquilinización” se profundizó en las últimas décadas: mientras en 1980 solo el 12% de las familias rosarinas alquilaba, hoy ese número trepó al 37%. “Cada vez se les complica más a las familias acceder a una vivienda que se ajuste a sus necesidades”, concluyó Calore.