El drama de Don Andrés: ciego, con muletas y rodeado de agua en Neuquén
Con 102 años, ciego y usando muletas, Don Andrés quedó atrapado por el agua en Neuquén. ¿Qué solución pide para no volver a vivirlo?
El temporal que azota Neuquén desde hace nueve días dejó una postal desoladora en el barrio Nueva Esperanza. Andrés Garcés, de 102 años, ciego y con movilidad reducida, quedó completamente aislado cuando el agua cubrió el único acceso a su vivienda. El hombre pide una solución definitiva para un problema que se repite desde hace décadas.
Las intensas lluvias volvieron a poner en jaque a varios barrios de la ciudad. En Nueva Esperanza, la situación de Andrés Garcés es una de las más críticas. El agua rodeó su casa y le impide salir con seguridad. "Sería cuestión de que le echen tierra o hagan alguna acequia para que salga el agua. Ahí siempre se junta agua en la entrada", expresó en diálogo con Canal 7.
Más de medio siglo conviviendo con las inundaciones
Andrés vive en la intersección de las calles La Vid y El Maíz, en una vivienda precaria que tiene electricidad pero no gas natural, por lo que debe calefaccionarse con garrafas. Reside allí desde hace más de 50 años y cada vez que llueve enfrenta el mismo drama: el agua acumulada lo deja atrapado.
"Yo estoy ciego, no veo nada. Acá conozco el rancho y camino con las muletas, pero cuando salgo me tienen que ayudar. Por ahí mi hijo sale y me dice: 'Para este lado, para este lado'", relató.
Una jubilación mínima y el costo de sobrevivir
A las complicaciones del temporal se suma una situación económica delicada. Andrés vive con una jubilación mínima de unos 300 mil pesos, que según él "no alcanza para nada". Sus hijos lo ayudan comprando carne y otros alimentos. Días atrás tuvo que comprar una garrafa para poder calefaccionarse y cocinar.
El Trébol, otro barrio afectado
A pocos metros de la casa de Andrés, en el barrio El Trébol, las calles también quedaron bajo el agua. Vecinos denuncian que el tránsito de vehículos por las calles El Centeno y El Trigo genera una ola que ingresa a las viviendas, provocando nuevos anegamientos.
Mientras el municipio continúa con tareas de drenaje, los vecinos de ambos barrios reclaman obras de infraestructura que solucionen de forma definitiva un problema que, aseguran, se repite cada vez que llueve intensamente y golpea con más fuerza a los más vulnerables.