El drama de las cárceles en Chubut: nadie las quiere cerca y la emergencia se extiende
El ministro de Seguridad del Chubut confirmó la extensión de la emergencia carcelaria y reveló un problema inesperado: los pueblos no quieren cárceles ni comisarías con celdas. ¿Qué dijo sobre el rechazo social?
El ministro de Seguridad y Justicia del Chubut, Héctor Iturrioz, reconoció que al Gobierno provincial le resulta casi imposible avanzar con la construcción de una nueva cárcel. El motivo: los pueblos y localidades rechazan este tipo de instalaciones, hasta el punto de negar tierras fiscales para su emplazamiento.
En declaraciones recientes, el funcionario explicó que la resistencia vecinal no solo se limita a las cárceles, sino que también aparece cuando se anuncia la apertura de una comisaría. En esos casos, los vecinos suelen estar de acuerdo con la presencia policial, pero ponen condiciones: que no incluya celdas para detenidos.
¿Por qué hay tanto rechazo?
Iturrioz consideró que esa contradicción debe superarse, aunque admitió que el temor social tiene cierto fundamento. Según su visión, los familiares de los detenidos suelen estar tan ligados al delito como quienes están presos, lo que genera un entorno de inseguridad que nadie quiere tener cerca.
El ministro formuló estas declaraciones al confirmar la prórroga por dos años de la emergencia carcelaria en la provincia. Una medida que, según sostuvo, no se levantará hasta que se construya un nuevo centro de detención que alivie la presión sobre las comisarías.
Las comisarías, que no fueron diseñadas para alojar presos, hoy funcionan de facto como lugares de detención. Esta situación, reconocida por las propias autoridades, evidencia la urgencia de una solución estructural que aún no encuentra consenso social.
Mientras tanto, la provincia sigue buscando alternativas para descongestionar el sistema, pero el fantasma del rechazo vecinal parece ser un obstáculo tan difícil de sortear como la falta de infraestructura.