El drama de leer en tiempos de pantallas: Celia Sarquís revela cómo la tecnología está destruyendo nuestra concentración
¿Te cuesta concentrarte leyendo? Celia Sarquís revela cómo las pantallas están destruyendo nuestra capacidad de atención y qué podemos hacer para recuperarla.
La escritora catamarqueña Celia Sarquís lanzó una advertencia que resuena en cada hogar: “Estamos perdiendo la facultad de concentrarnos”. En el marco del Día del Lector, que se celebra cada 24 de agosto en homenaje al nacimiento de Jorge Luis Borges, la autora reflexionó sobre cómo las pantallas están transformando nuestra manera de leer y de relacionarnos con los textos.
En diálogo con Radio El Esquiú 95.3, durante el programa La Mañana de El Esquiú, Sarquís explicó que la lectura no desapareció, pero sí cambió drásticamente. Ya no se trata solo de literatura: “La posibilidad que puede tener el ser humano en su proceso de alfabetización de poder tener un dominio sobre el lenguaje” es clave para expresarse, reclamar, pedir y comunicarse.
¿Por qué ya no podemos concentrarnos?
Para la escritora, el acceso a los libros se multiplicó, pero eso no garantiza una mejor experiencia lectora. Las notificaciones y los estímulos permanentes interrumpen incluso a quienes tienen el hábito de leer. Sarquís confesó que ella misma, pese a haber sido “toda mi vida una lectora muy apasionada”, hoy lucha contra la distracción: “Me distraigo, estoy leyendo y mi cabeza ya comienza a trabajar como si fuese una pantalla”, relató.
Para combatir esa dispersión, la autora reveló su método: tener un cuaderno a mano para anotar las ideas que surgen mientras lee y así poder volver al texto. Una práctica sencilla que demuestra lo difícil que es mantener el foco en la era digital.
¿Los jóvenes no leen o leen distinto?
Sarquís cuestionó la idea de que los jóvenes simplemente “no leen”. Según su análisis, ellos también leen en pantallas, pero con características diferentes. Por eso, consideró fundamental que los adultos acompañen el proceso y den el ejemplo: “Nosotros tenemos que arrancar como papás, leyendo”.
Otro punto central fue la lectura en la primera infancia. La escritora destacó el valor de que padres, abuelos y otros familiares lean a los niños, incluso cuando todavía no comprenden las palabras. “Es un tiempo compartido”, afirmó, y remarcó que allí aparecen la comunicación, la afectividad, los ritmos y la musicalidad del lenguaje.
Leer no tiene que ser una obligación
Finalmente, Sarquís sostuvo que recuperar el hábito no requiere necesariamente comprar libros. Mencionó la existencia de bibliotecas y bibliotecas populares con acceso gratuito y pidió buscar alternativas para que cada persona encuentre lo que realmente disfruta. “No puede ser la lectura algo obligatorio, si deja de ser placentero, ya no tiene función esa lectura”, concluyó.