El drama de los artesanos de Urquiza: las ventas se derrumban y el paseo quedó vacío
¿Qué pasa con el paseo artesanal más tradicional de Jujuy? Las ventas se desploman y los artesanos revelan detalles que preocupan a todo el sector.
La crisis golpea a los artesanos del paseo de la calle Urquiza, en el corazón de San Salvador de Jujuy. La temporada de invierno, que solía ser sinónimo de buenos ingresos, terminó siendo un verdadero calvario para quienes viven de este oficio.
Con la mirada puesta en un presente incierto, los trabajadores del lugar aseguran que el movimiento turístico fue casi nulo y que la situación económica complica aún más el panorama.
“No se vende, no llega gente”
Alejandra Mamaní, artesana con décadas de trayectoria en el sector, no ocultó su preocupación. “No se vende, no llega gente. Todo el mes estuvo así, pero estos últimos días fue peor”, confesó en diálogo con este medio.
La mujer esperaba que el receso escolar trajera algo de alivio, pero la realidad fue otra. “En vacaciones casi no llegaba gente. Los contingentes no pasan por acá”, explicó.
La caída en las ventas también impacta en los precios. “No subimos nada porque no se vende”, sostuvo Mamaní, quien además admitió que cubrir los gastos diarios se volvió una odisea: “Hay que pagar cuentas y a veces no sabemos de dónde sacar el dinero”.
La artesana, que trabaja en el paseo desde los años 90, considera que la ubicación juega en contra. “Acá casi no llega gente, estamos muy retirados”, lamentó.

“La temporada ya no es como antes”
Marcela Mansilla, otra de las artesanas del lugar, coincide con el diagnóstico. Con casi veinte años en el oficio y un paseo que ya lleva unos veinticinco de historia, asegura que la situación actual no tiene precedentes recientes.
“La venta bajó un montón. Antes esperábamos la temporada de julio o las vacaciones de verano porque venían muchos turistas; ahora vienen muy pocos”, expresó.
La falta de movimiento también afecta la producción. “Tenemos que comprar materia prima y a veces dudamos si invertir, porque no sabemos si después vamos a vender”, comentó Mansilla.
En su local ofrece tejidos de lana de llama y oveja, además de piezas pequeñas pensadas para el turista. Sin embargo, este invierno no logró colocar ni uno de sus tejidos. “Solo salieron algunos adornitos y productos chicos”, admitió.
Mansilla aclara que no todo es caro: “A veces se piensa que la artesanía es muy cara, pero tenemos productos accesibles para que la gente de la ciudad también pueda visitarnos y comprar algo”.
