El drama de los horticultores de Paraná por el clima: cómo intentan salvar la producción
El exceso de lluvias y la falta de sol ya golpean a las quintas de Paraná y amenazan el abastecimiento. Los productores ensayan una estrategia para evitar que las pérdidas lleguen al bolsillo del consumidor.
Las lluvias persistentes, la falta de sol y los cambios bruscos de temperatura tienen en vilo a los productores hortícolas de Paraná. El exceso de agua ya afecta cultivos como la espinaca y la acelga, y complica el abastecimiento en un momento clave del año.
Nicolás Bevilaqcua, presidente de la Asociación de Productores Hortícolas de Paraná, resumió la situación con una frase contundente: “El agua es vida, pero tanta tampoco es buena”.
Qué pasa con las verduras de estación
Según explicó el dirigente, las condiciones meteorológicas de las últimas semanas —alta humedad, lluvias y lloviznas constantes, escasa radiación solar y cambios térmicos— golpean especialmente a las hortalizas de estación. “La espinaca necesita frío pero no tolera bien el exceso de agua. La acelga también está sufriendo: tantos días de humedad pueden hacer que el cogollo comience a pudrirse”, detalló.
El problema se agrava cuando, tras varios días nublados, aparece el sol y sube la temperatura. “Cuando no tiene calor y no tiene sol, la planta no trabaja”, explicó Bevilaqcua, y comparó el crecimiento de los cultivos con el del pasto: en invierno avanza lento, en verano exige cortes frecuentes.
La estrategia para no perder todo
Frente a este escenario, los productores no bajan los brazos. En lugar de sembrar todo de una vez, trabajan por tandas, incorporando nuevos lotes cada 15 o 20 días. Así buscan garantizar una provisión constante. “Ha disminuido. Ha hecho estragos la lluvia”, reconoció Bevilaqcua, aunque aclaró que reducir la producción no es una opción: si un lote pierde el 50%, apuestan a que otro compense.
En esta época, las quintas producen acelga, espinaca, achicoria, rúcula, rabanito, perejil, puerro, cebolla de verdeo y remolacha, entre otras hortalizas.
Qué pasa con los precios
El impacto del clima no se limita a la producción local. Paraná recibe buena parte de las frutas y verduras desde otras zonas del país, y las dificultades climáticas de esas regiones también repercuten en el mercado local. La zanahoria, por ejemplo, llega principalmente desde Santa Fe, donde las lluvias pueden generar anegamientos y afectar la conservación.
El deterioro incluso puede aparecer después de que la mercadería llega a la verdulería: un producto que sale en aparente buen estado puede comenzar a pudrirse a los pocos días por la humedad.
El tomate es otro caso: la producción regional se redujo y ahora ingresa mercadería desde Salta y Corrientes, con cientos de kilómetros de traslado que encarecen el precio final. La calabaza, por su parte, viene de Mendoza, pero las dificultades en esa región hicieron que gane protagonismo la producción del norte, especialmente de Salta. Ese cambio de origen y los costos de transporte explican el fuerte incremento del producto en los últimos meses.
La papa, en cambio, atraviesa otro escenario: su precio tiende a bajar luego de una temporada anterior muy complicada.
El clima imprevisible y la competencia informal
El escenario climático obliga a los horticultores a trabajar con incertidumbre. Si las condiciones asociadas a El Niño se mantienen, deberán seguir ajustando los tiempos de siembra y cosecha. Pero la respuesta no será sembrar menos: “Tenemos que hacer más producción”, afirmó Bevilaqcua.
A las dificultades climáticas y económicas se suma otra preocupación: la venta informal de frutas y verduras. Bevilaqcua cuestionó la circulación de camiones que ingresan a Paraná y venden mercadería sin afrontar los mismos costos que los productores formalizados. “Todo el que quiera trabajar hay que apoyarlo, pero que sea parejo para todos”, planteó.
Para los productores, cada jornada de lluvia no es solo un dato meteorológico: es una pregunta sobre cuánto podrán cosechar, cuánto costará llevar la mercadería al mercado y cuánto terminará pagando el consumidor.