El drama de los vecinos de Los Hornos y Olmos: el basural que crece y nadie frena
Un basural a cielo abierto crece sin control en Los Hornos y Olmos. Los vecinos, cansados, piden una solución urgente. ¿Qué hará la Municipalidad?
La paciencia se agotó en el límite entre Los Hornos y Lisandro Olmos. Un basural a cielo abierto, instalado sobre la avenida 60 entre las calles 178 y 180, crece sin control y los vecinos ya no saben a quién recurrir. El reclamo es claro: quieren una solución definitiva, no promesas.
La acumulación de residuos se disparó en los últimos meses. Lo que alguna vez fue un baldío olvidado, hoy es un foco de contaminación que afecta a toda la zona. Los malos olores son insoportables, las ratas circulan a plena luz del día y el riesgo sanitario es cada vez mayor.
Pero el problema no es solo la basura domiciliaria. En el lugar se pueden encontrar restos de comida, cajones de frutas y verduras en descomposición, botellas, escombros y hasta autos quemados. Un cóctel peligroso que convierte al predio en una bomba de tiempo ambiental.
¿Qué piden los vecinos?
Hartos de la situación, los residentes de la zona decidieron dar un paso al frente. Presentaron un pedido formal ante la Municipalidad de La Plata para que se realicen tareas de limpieza, saneamiento y, sobre todo, la erradicación definitiva del basural. La solicitud ya tiene curso administrativo, pero la desconfianza es grande.
Los vecinos no se conforman con una simple limpieza. Exigen que se implementen controles y medidas preventivas para que el lugar no vuelva a convertirse en un punto de disposición ilegal de residuos. Quieren que el municipio se haga responsable y actúe de una vez por todas.
Un problema que crece y afecta a todos
El basural no solo contamina el ambiente, sino que también pone en riesgo la salud de quienes viven y transitan por el lugar. La presencia de roedores y la proliferación de moscas son una constante, y el miedo a enfermedades transmitidas por estos vectores es cada vez mayor.
La situación es insostenible. Los vecinos esperan que las autoridades tomen cartas en el asunto antes de que el problema sea aún más difícil de revertir. Mientras tanto, el basural sigue creciendo, y con él, la bronca de una comunidad que se siente abandonada.