El drama de manejar por la Ruta 22: baches, agua y una solución que no llega

¿Hasta cuándo van a soportar los conductores el calvario de la Ruta 22? Baches escondidos bajo el agua, talleres llenos y un traspaso de fondos que no avanza. Los detalles de un problema que no tiene fin.

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El drama de manejar por la Ruta 22: baches, agua y una solución que no llega
El drama de manejar por la Ruta 22: baches, agua y una solución que no llega

En la rotonda de acceso a Roca, la Ruta 22 se convirtió en un verdadero dolor de cabeza para los automovilistas. El agua acumulada por las lluvias oculta los profundos baches, y cuando el agua baja, los pozos quedan a la vista. El deterioro de la traza nacional en el alto valle genera caos en el tránsito diario y desespera a los vecinos.

Las recientes precipitaciones no hicieron más que empeorar el panorama. Los conductores que circulan hacia el este, en dirección a Villa Regina, o hacia Cervantes, se encuentran con un camino lleno de cráteres que ponen en riesgo la seguridad vial. La situación afecta directamente los accesos principales de la ciudad y la fluidez del tránsito hacia otras localidades.

¿Quién paga los platos rotos?

El mal estado de la ruta tiene consecuencias directas en el bolsillo de los vecinos. Los talleres mecánicos del Alto Valle están viviendo un boom de reparaciones: llantas, amortiguadores y suspensiones dañadas por los pozos. Mientras tanto, los automovilistas reclaman soluciones urgentes.

“Hay que hacer un trabajo bien hecho como corresponde; es una entrada a la ciudad, lo más importante que tenemos”, expresó un conductor indignado, reflejando el hartazgo general. Los vecinos piden que “quien sea” se haga cargo de tapar los cráteres de manera inmediata.

La encrucijada política: fondos millonarios y un traspaso frenado

Mientras los ciudadanos asumen los costos, la solución de fondo parece estancada. A nivel federal, Nación ya recaudó casi un billón de pesos destinados a las rutas nacionales, pero a pesar de estos fondos, vías claves como la Ruta 22 y la Ruta 151 siguen repletas de pozos.

Por otro lado, la alternativa de que Río Negro se haga cargo del mantenimiento de estas vías se encuentra en pausa. Al respecto, Echarren explicó los motivos por los cuales las rutas 22 y 151 aún no pasaron a jurisdicción de la Provincia, sentenciando que no van a “firmar un cheque en blanco” para asumir esa responsabilidad sin las garantías necesarias.

Mientras tanto, la falta de definiciones sigue cobrándose su precio en llantas, amortiguadores y en la paciencia de todos los vecinos que circulan por la región. La pregunta es: ¿hasta cuándo?

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