El drama de una policía de Corrientes: golpeada por su ex, ahora lucha por su salud y pide ayuda
¿Cómo sigue la salud de la cabo Ayala tras la brutal golpiza? Su angustiante relato y el pedido de ayuda que conmueve a Corrientes.
La cabo Mariela Ayala, efectiva de la localidad correntina de Saladas, atraviesa una doble batalla: recuperarse de las graves lesiones que le provocó su expareja y conseguir los fondos para los tratamientos que necesita. La obra social provincial no cubre sus terapias y la solidaridad se convirtió en su única salida.
Un pedido desesperado
A diez días de la brutal agresión, Ayala habló públicamente por primera vez y reveló detalles de su estado de salud. "Sigo con algunas lesiones, pero estoy con tratamiento y mejorando. Estamos pidiendo algo de ayuda porque tengo que seguir con atenciones de traumatología y neurología. Tengo lesiones en el ojo, pero todavía no hay que hacer cirugías", contó.
La mujer, que sigue en plena convalecencia, necesita cubrir consultas e insumos que no están siendo solventados por el Instituto de Obra Social de Corrientes (IOSCOR). Por el momento, se desconoce el motivo por el cual la entidad no autoriza esas prestaciones.
El miedo que no se va
El calvario emocional es tan duro como el físico. "Yo sigo aterrada porque cuando recuerdo lo que me pasó me doy cuenta que estuve al borde de la muerte. Yo en ese momento pensé: acá me muero. Mi recuerdo va a quedar para siempre. Tengo pesadillas. Esta persona que me hizo esto sigue en libertad y puede venir a buscarme", lamentó.
Sus familiares iniciaron una campaña de recaudación de fondos para afrontar los gastos médicos que demande su recuperación.
Cómo fue la agresión
El hecho ocurrió el sábado 15 de agosto, cuando Mariela salía de un evento por el Día de la Policía de Corrientes en Saladas. En ese lugar, el comisario jefe de la suboficial abusó de ella, una situación que fue observada por su pareja, quien reaccionó golpeándola allí mismo.
La violencia continuó dentro del automóvil y luego en la vivienda, hasta que la mujer quedó inconsciente. Uno de sus hijos, menor de edad, asustado, llamó a una tía porque pensó que su madre estaba muerta.
El agresor, de apellido Fiol, solo estuvo detenido unas horas. Además, ya contaba con una condena de un año de prisión en suspenso por otra causa de violencia de género de años anteriores.
