El drama del niño mordido por una yarará en Bella Vista: qué hacer y cómo evitar que ocurra
¿Sabías que las serpientes no atacan? Una experta revela las claves para prevenir accidentes y qué hacer ante una mordedura. Enterate de todo en esta nota.
Un nene de 3 años lucha por su recuperación tras ser mordido por una yarará en una zona rural de Bella Vista. El hecho encendió las alarmas y una experta del Centro de Conservación Aguará revela las claves para prevenir estos accidentes.
El pequeño, que jugaba en el patio de su casa, recibió el suero antiofídico y evoluciona favorablemente en el Hospital Pediátrico Juan Pablo II. Mientras tanto, Catalina Mancedo, responsable de prensa del Centro Aguará, salió a llevar tranquilidad y derribar mitos: “No nos atacan, son accidentes por falta de precaución”.
¿Por qué ocurren estos encuentros?
Mancedo fue contundente: las serpientes no atacan por agresividad, sino que los encuentros se producen por descuido o curiosidad. “Estas situaciones no son porque los animales vienen a atacarnos, sino que se tiene un encuentro; se los pisa o, en el caso de los niños, se acercan por curiosidad y se produce el accidente”, explicó.
Además, aclaró un detalle del lenguaje: las serpientes muerden, no “pican”, ya que no poseen aguijones. Una distinción que ayuda a entender mejor su comportamiento.
La expansión de las ciudades hacia zonas naturales es la principal causa de que estos reptiles se acerquen a los hogares. Según la especialista, hay dos factores que los atraen: la acumulación de basura, que atrae roedores (su alimento favorito), y la búsqueda de refugio y calor, sobre todo en invierno, cuando se esconden en pastos, escombros o restos de vegetación.
¿Cómo proteger tu casa?
Desde el Centro Aguará recomiendan medidas simples pero efectivas: mantener el pasto corto para tener visibilidad, evitar basurales o acumulaciones de materiales cerca de la vivienda, y si se avista un ejemplar, respetar la distancia y no intentar manipularlo.
Qué hacer ante una mordedura
En Corrientes conviven tres especies de importancia médica: la yarará, la cascabel y la coral. La primera es la más común en accidentes. Ante una mordedura, Mancedo fue tajante: “Hay que actuar de manera urgente e ir a un centro médico”, incluso si se sospecha que la serpiente no es venenosa.
¿El motivo? La mordedura de cualquier ofidio puede estar “sucia” por los restos de sus presas y generar infecciones. Además, el personal médico provincial está capacitado para identificar la especie a partir de los síntomas y aplicar el tratamiento específico.
Finalmente, la experta instó a la comunidad a dejar de lado el miedo basado en el desconocimiento y a valorar el rol ecológico de estos animales, como el control de plagas de roedores. “Está en nosotros poder respetarlas y que su conservación siga”, concluyó en el marco del mes aniversario de la institución.
