El drama del sector avícola en Salta: costos que suben, mercados que se cierran y una demanda que no afloja
¿Cómo hace el sector avícola salteño para resistir la crisis? Costos en alza, cierres de mercados y una demanda que no cae. Los detalles que preocupan (y esperanzan) a la industria.
Mientras la crisis económica nacional golpea a la producción avícola, con despidos masivos en grandes empresas, en Salta el sector intenta mantenerse a flote. La demanda interna constante y el cuidado del empleo son las claves de una industria que resiste entre costos crecientes y la pérdida de mercados internacionales.
El gerente de Productos Alimenticios Sofía, Gabriel Melgares, dialogó con InformateSalta y brindó un panorama detallado de la situación. Según el referente, la provincia busca sostener la operatividad y contener los puestos de trabajo, mientras enfrenta los aumentos en los costos de producción y logística.
¿Qué pesa sobre la producción?
Melgares fue contundente al señalar las causas de la recesión productiva: "Tenemos costos internos más altos de la mano del combustible, como un factor que pesa en la estructura, sumado a los cierres por la influenza aviar". El combustible, junto con las consecuencias sanitarias, son un combo que complica el equilibrio financiero de las empresas.
El cierre de mercados internacionales también juega en contra. En particular, la imposibilidad de restablecer las exportaciones hacia Asia golpea el balance de las compañías. "Desde agosto no se ha podido restablecer el mercado de China, que es un destino importante por productos como garras o alas que acá tienen un valor marginal, ya es un año de este cierre", precisó Melgares.
¿Y los precios en las góndolas?
A pesar de los problemas, el especialista indicó que la sobreoferta interna de carne aviar mantuvo los valores estables para los consumidores. "El precio está en un equilibrio óptimo y no ha habido subas por encima de la inflación, porque se genera una sobreoferta y el mercado se regula por oferta y demanda", afirmó.
Además, la demanda doméstica se mantiene fuerte gracias a la diferencia de precios con otras proteínas. "La demanda está garantizada cerca de los 50 kilos per cápita, porque hay una brecha grande entre el kilo de pollo y el de carne roja", concluyó Melgares.