El drama oculto de Añatuya: las calles que se inundan y nadie soluciona
Las calles de Añatuya no dan abasto: el agua se acumula por horas y el barro se apodera de todo. ¿Qué está haciendo el municipio y por qué la empresa no responde?
En Añatuya, el agua se convirtió en una pesadilla para cientos de vecinos. Calles anegadas, barro y malos olores son el paisaje diario en barrios como Platense Oeste, donde el líquido permanece por horas frente a las casas y hace intransitable el paso.
Lo que parecía un caso puntual es en realidad un problema que se repite en numerosos sectores de la ciudad. Los residentes aseguran que la situación no da tregua y que las soluciones aplicadas hasta ahora son solo parches que duran unas pocas horas.
¿Cuál es el origen de las pérdidas?
Según los reclamos vecinales, las roturas en los caños de la red de agua potable serían la principal causa. A esto se suma una práctica que agrava el cuadro: el desagote de líquidos domiciliarios directamente hacia la calle, algo que multiplica la suciedad y el peligro.
Las cuadrillas municipales trabajan a diario en tareas de escurrimiento, pero el agua vuelve a acumularse casi de inmediato. Los vecinos piden una intervención urgente a Aguas de Santiago, la empresa responsable del servicio, que aún no dio respuestas concretas.
Un problema que no espera
La humedad permanente y los malos olores complican la vida de las familias, que ven cómo sus calles se convierten en sectores prácticamente intransitables. El barro se apodera de las veredas y el tránsito peatonal se vuelve una odisea.
Desde el municipio aseguran que ya elevaron varios pedidos formales para que la empresa intervenga. Sin embargo, la falta de una solución definitiva mantiene en vilo a los afectados, que reclaman una reparación integral de las cañerías dañadas.
Mientras tanto, los vecinos piden mayor colaboración de la comunidad para no arrojar líquidos a la vía pública, aunque insisten en que la responsabilidad principal es de las autoridades. Sin una respuesta de fondo, el agua seguirá siendo un problema cotidiano en Añatuya.