El drama oculto de Enzo Aguilar: qué dejó atrás en Tucumán y cómo lo convirtió en su mayor motor
Enzo Aguilar conmovió a todos en Almorzando con Juana al revelar su dura infancia en Tucumán. ¿Cómo logró convertir ese dolor en su mayor motor? La historia que nadie esperaba.
La confesión de Enzo Aguilar en Almorzando con Juana dejó a todos sin palabras: el creador de contenido tucumano reveló que decidió olvidar su infancia en el interior. En el Día de las Infancias, el influencer abrió su corazón ante Juana Viale y contó las carencias y mandatos que marcaron sus primeros años.
¿Qué había detrás de las pelotas de fútbol?
Nacido en Leales, Enzo recordó una niñez con afecto familiar pero golpeada por la escasez económica. Ese contexto se reflejaba en regalos que no respetaban sus gustos: “Durante muchos días del niño, yo recibía una pelota como regalo”, confesó, y agregó que esos obsequios lo alejaban cada vez más del fútbol: “No me interesaba para nada el fútbol, cada día la odiaba más”.
Para Aguilar, esos regalos eran el símbolo de un estereotipo de género impuesto por la sociedad del interior. Aunque valoró los avances actuales, no dudó en criticar el retroceso: “Igual, volvimos para atrás, porque ahora de nuevo es el día del Niño y no de la Niñez. Me parece un espanto”.
El choque con la ciudad y la dureza del comienzo
Los viajes a la capital despertaban en él asombro y frustración. Ante cada deseo material, la respuesta de su madre era siempre la misma: “Todo eran 'no, no se puede' o 'No, no me alcanza'”. A los 25 años, en plena pandemia, Enzo dio el salto a Buenos Aires, donde encontró una ciudad hostil para quienes no tienen recursos. “Yo me vine en medio de la pandemia. Me quedé encerrado en esta provincia bastante hostil cuando no se tiene oportunidades y cuando no tenés dinero”, relató, y admitió: “Fue muy duro”.
Trabajo, reconocimiento y la sanación del niño herido
Hoy, el presente de Enzo es otro. Reparte su rutina entre Rock & Pop por la mañana, Ketupe en eltrece por la tarde y BTV con Beto Casella por la noche. “Estoy muy contento ahora, un lindo presente, mucho, mucho laburo; me paso todo el día laburando. Es lo que siempre soñé y laburo de lo que quiero”, afirmó con orgullo.
Pero el éxito no es solo profesional. Aguilar lo define como una herramienta terapéutica: “Cada decisión que tomo hoy en lo laboral, y en las decisiones diarias, es para sanar a un niñito re contra re lastimado”. Hoy se da los gustos que le fueron vedados: “Ahora me doy con todos los gustos, desde juguetes, viajes y cosas que me regalé a mí mismo. Paso por una chocolatería y soy Mariana Nannis en un shopping”.
¿Por qué su historia inspira?
La experiencia de Enzo Aguilar es un ejemplo de resiliencia: transformar carencias y mandatos sociales en impulso creativo. Su recorrido, desde Leales hasta los medios nacionales, demuestra que el pasado no define por completo. Con trabajo, decisión y autenticidad, es posible sanar y construir el presente soñado.