El drama oculto de las rutas catamarqueñas: ¿qué hay detrás del alarmante 70% que necesita reparación?
El 70% de las rutas nacionales en Catamarca está en mal estado. ¿Qué denuncian los trabajadores viales y cómo afectaría un nuevo decreto a los conductores?
Un informe que pocos quieren ver: el 70% de las rutas nacionales en Catamarca está en condiciones críticas. Los trabajadores viales rompieron el silencio y apuntaron contra el ajuste, la falta de fondos y una decisión del Gobierno que podría complicar aún más el tránsito en la provincia.
En una entrevista con Ancasti Streaming, Patricia Varela, secretaria adjunta del Sindicato de Trabajadores Viales, y Franco Carabajal, referente sindical, no solo confirmaron el dato sino que explicaron las razones detrás de este preocupante panorama: desfinanciamiento, recortes de personal y una desregulación que, según ellos, agravará el deterioro de las calzadas.
¿Cómo se llegó a este punto?
La situación no es nueva, pero sí empeoró. Varela recordó que hace dos años, un relevamiento ya marcaba que el 50% de las rutas necesitaba intervención. "Hoy en día ese porcentaje ha subido al 70%", disparó, y puso el foco en tramos específicos que son un dolor de cabeza para los conductores.
Uno de los ejemplos más contundentes es la Ruta 38, especialmente la Cuesta del Totoral. "Está en un estado terrible, desastroso", aseguró la dirigente, y agregó que la Ruta 157 tampoco se queda atrás en varios de sus tramos. Son rutas clave para la conexión de Catamarca con el resto del país, y su mal estado no solo afecta a los vecinos sino también a la economía regional.
El decreto que enciende las alarmas
Pero el problema no es solo el bache. El Decreto 689 de Desregulación, que busca equiparar la capacidad de carga de los camiones con los estándares regionales, es otra de las grandes preocupaciones. "Si no tienen rutas en buen estado, el deterioro va a ser terrible", advirtió Varela, quien también cuestionó la legalidad de la medida: "La carga y el tipo de transporte están regulados a través de una ley, entonces, para que esto se dé de baja debe ser a través de una ley con el debido procedimiento, no a través de un decreto".
El sindicato sostiene que, con las rutas ya al límite, permitir vehículos más pesados aceleraría el colapso. La pregunta es inevitable: ¿está el Gobierno nacional evaluando el impacto real de esta norma?
Falta de personal y fondos que no llegan
Franco Carabajal fue aún más específico sobre cómo se trabaja en el terreno. "Tenemos pesajes de camiones, pero por falta de personal están trabajando en una sola balanza y una vez a la semana", reveló. Y agregó que el presupuesto no alcanza ni para el combustible de las cuadrillas.
Además, denunció que los impuestos específicos para el sector no se están utilizando como corresponde. "Esos fondos han sido creados por ley específicamente para el fondo fiduciario del transporte. Realmente no se está usando en lo que tiene que ser. Ellos lo tienen en plazo fijo", explicó, y remarcó que esa decisión encarece cualquier obra futura.
El fantasma de la concesión
Otro tema que genera incertidumbre es la posible transferencia de las rutas nacionales a la Provincia. Varela no dudó en calificar esa idea como un error que pagarían los ciudadanos: "Nuestras rutas tienen un tránsito donde no es viable el peaje. Supongamos que la Ruta 38 la concesionen: necesitaría tres peajes, uno en cada límite y otro en la mitad. Imagínense la gente que quiere trasladarse de Capayán a la Capital: sería horroroso esto, un costo que paga la sociedad que es enorme".
Y fue más allá: "La concesión sería por 20 años. O sea, la sociedad catamarqueña por 20 años asumiría costos que no le son propios". En lugar de invertir en escuelas, hospitales o rutas provinciales, el dinero iría a mantener corredores nacionales.
Un plantel diezmado
La pérdida de recursos humanos es otro de los golpes más duros. "A nivel nacional perdimos 600 compañeros", aseguró Carabajal, y contó que muchos profesionales, como ingenieros, están renunciando porque ya no les conviene seguir. En Catamarca, el distrito cuenta con solo 177 trabajadores, un número insuficiente para cubrir la extensión de las rutas.
La combinación de rutas destruidas, menos personal y decisiones que no contemplan la realidad local pinta un escenario complejo. Mientras tanto, los conductores catamarqueños siguen transitando por un mapa de baches y esperan respuestas.