El drama oculto de una escuela platense: los pozos desbordados que nadie soluciona
¿Hasta cuándo van a soportar esta situación? Los desbordes de pozos sépticos en una escuela de La Plata obligaron a suspender clases y las familias ya están hartas.
Un problema que se repite desde hace meses tiene en vilo a toda una comunidad educativa. En la Escuela Secundaria Nº 51 de Los Hornos, los desbordes de pozos sépticos generan un fuerte olor y obligaron a suspender clases en varias ocasiones. Las familias ya no saben a quién recurrir.
El establecimiento, ubicado en la zona de 90 y 155, arrastra esta situación desde principios de año. Según denunciaron los padres, el olor se siente en el patio y en otros sectores del edificio, lo que hace que las condiciones para estudiar sean insoportables.
¿Qué está pasando en la escuela?
El problema no es nuevo. Los desbordes comenzaron hace meses y, lejos de resolverse, se repiten con frecuencia. Esto llevó a que la dirección tomara una medida extrema: reorganizar la asistencia de los alumnos. Algunos cursos van un día y otros al siguiente, para que no todos estén al mismo tiempo en el colegio.
El viernes 14 de agosto, la escuela envió un comunicado a las familias informando que solo cinco cursos tendrían clases “debido al desborde de pozos, falta de docentes y auxiliar”. El resto de los estudiantes debía quedarse en casa.
Pero la historia no terminó ahí. El martes 18 de agosto, el problema volvió a aparecer. Esta vez, la escuela avisó que solo concurrirían determinados cursos “debido al desborde de pozos, y problemas eléctricos por filtraciones en aulas modulares”.
La preocupación de las familias
Los padres están alarmados. No solo por las condiciones en las que estudian sus hijos, sino también por la pérdida de horas de clase. “No puede ser que estemos en esta situación todo el año sin que nadie haga nada”, expresaron algunos padres, visiblemente molestos.
El reclamo principal es que se resuelva de una vez por todas el problema de los pozos sépticos. Quieren que se garantice el normal funcionamiento de la escuela y que los chicos puedan asistir todos los días sin miedo a intoxicarse o a enfermarse por el olor.
Mientras tanto, los alumnos siguen con un esquema de asistencia condicionado por los problemas de infraestructura. Las familias esperan una intervención urgente de las autoridades, antes de que la situación se agrave aún más.