El drama oculto en los barrios salteños: se endeudan hasta para comprar comida
El 60% de los vecinos de barrios populares salteños está endeudado. ¿Cuál es la principal razón? La respuesta te va a sorprender y preocupar a la vez.
Un preocupante relevamiento del Instituto Periferias destapó una realidad que muchos prefieren ignorar: el 60% de los vecinos de barrios populares de Salta vive endeudado, y la causa principal no es un capricho, sino la necesidad urgente de llenar la heladera.
Durante agosto, el organismo recolectó datos de más de 5.000 personas en todo el país, aunque la muestra todavía representa solo un cuarto del total previsto. Ignacio Palarik, referente del Instituto en la provincia, confirmó que la situación local “viene en sintonía” con la media nacional, un espejo incómodo que refleja la crisis que atraviesan miles de hogares.
¿Para qué se endeudan?
El dato que más alerta a los especialistas es el destino de esas deudas: el 42,3% de los endeudados pidió dinero prestado para comprar alimentos. “El acceso al crédito deja de estar asociado a la adquisición de bienes durables y pasa a ser una herramienta para cubrir necesidades cotidianas”, explicó Palarik, graficando un cambio profundo en la lógica del consumo familiar.
Ya no se trata de financiar una heladera nueva o un televisor; la deuda se convirtió en el puente para llegar a fin de mes y poner un plato de comida en la mesa.
¿Qué mecanismos usan para endeudarse?
Las tarjetas de crédito encabezan la lista, con un 37,8% de utilización, seguidas de cerca por los préstamos de familiares o conocidos (28,7%). También aparecen los particulares (23,6%) y las aplicaciones o billeteras virtuales (23,3%).
Palarik aclaró que estas opciones no son excluyentes: una misma persona puede combinar varias fuentes de financiamiento. Además, advirtió sobre el avance de los mecanismos informales, que crecen especialmente entre quienes no logran acceder al crédito tradicional.
La crisis va más allá de la deuda
El informe no se detiene en los números del endeudamiento y expone otras heridas sociales: el 74,4% de los hogares asegura que sus ingresos no alcanzan para cubrir los gastos mínimos mensuales. Peor aún, el 44,1% admitió que perdió su principal empleo en el último año, ya sea el jefe de familia o algún integrante.
En materia alimentaria, el 68,3% reconoció dificultades para acceder a alimentos saludables, y el 49,2% confesó haberse quedado sin comida en más de una ocasión. Son cifras que golpean fuerte y que pintan un panorama de emergencia silenciosa en los barrios más postergados.
Salta, por ahora, no escapa a esta radiografía nacional. Palarik anticipó que recién durante septiembre se podrán conocer resultados más detallados sobre la situación específica de la provincia, cuando se complete el procesamiento de todos los datos relevados. Mientras tanto, la incertidumbre y la urgencia siguen siendo las únicas certezas para miles de familias.